domingo, 25 de diciembre de 2016

WHYN



1
En los canales del planeta Whyn, estaban los aeronautas esperando noticias de la invasión, el exterminio había comenzado y pensaban en la forma de escapar o hacerle frente de la mejor manera. Una plataforma industrial se introducía por el canal, mientras de unas naves submarinas descendían un grupo de científicos con espantosos insectos en cubículos cristalizados;  los pilares en forma de arco rodeaban la gran plataforma y decenas de naves y esferas satelitales surcaban el cielo a gran velocidad:
-¿Cuánto tardaremos? –preguntó Enam, mientras palpaba con su mano una extraña planta lugareña con aspecto hostil.
-¡Espero que no mucho! Me ordenaron encontrar a un grupo de civiles que corrían peligro en este planeta, pero en realidad no he visto tal incidente –dijo el líder de escuadrón Cyrano.  
-Imagine que las aguas de Whyn eran más oscuras. –comentó Shaad, y su cabello rosó sus  labios detrás del casco espacial.
-La verdad, a mí ya me dio hambre señor –agregó Evan.
-¡Ah! Puedes callarte, siempre estás pensando en comida. –protestó Fatir.
-¿Puedes comunicarte con la nave? Quizá tengan una nueva información, Cyrano –preguntó Shaad.
El líder saco su comunicador del bolsillo.
-¡Aló! ¡Alguien por ahí!  Ya exploramos en Whyn, pero no vemos ninguna hostilidad…, repito, no hay hostilidad… –exclamó el líder capitán de escuadrón.
-Nuestros monitores indican que las aguas del canal están infectadas. –contestó una voz.
-¿Qué cosa? ¿A qué se refiere? ¿Serán los insectos que extrajeron los científicos?
-Es una posibilidad –aclaró Shaad –, recuerdo que nos advirtieron que este planeta tendría elementos muy extraño, ésta planta –Apuntó con su dedo índice y caminó certera –; por ejemplo es de aquellas que se considera venenosa en cualquier planeta de la cercana galaxia.
Enam miró de reojo a Shaad, sacó su mano rápidamente  y observó con precaución. Sus ojos de huevo frito  se abrieron con más ansiedad.
-Pero, ¡Qué importa estos insectos del canal o las extrañas plantas!, aún no damos con los civiles, ¿No se supone que hay un exterminio aquí? –razonó Fatir
-Si hay exterminio o no, igualmente debemos explorar aquí. Ordenes son ordenes –agregó Evan.
Fatir lo miró y enarcó las cejas. Evan respondió con una irónica sonrisa.
-Capitán, los datos de la cyberbrújula indica que debemos movernos por el noroeste.-repuso Shaad. Sus ojos verdes se traslucieron por el caso embelleciendo su rostro.
-¿Cuánto tiempo nos queda? –preguntó Cyrano.
-19 Horas y 30 Minutos –contestó Enam –, se puso delante de Cyrano y esperando sus órdenes. 
-¡Bien!, aún tenemos tiempo, debemos investigar qué es lo que sucedió, desde que aterrizamos solo hemos vistos aquel grupo de científicos extrayendo los insectos del canal, si nos hubieran interceptados por el radar, ya nos habrían apresado. Pero, aun no saben de nuestra presencia –Cyrano pensó en silencio, luego agregó–: el plan A, consistirá en ocultarnos, escabullirnos y esperar el momentos para entrar a la industria a ver si aquellos científicos ocultan algo o tienen civiles apresados, el plan B, dos de ustedes explorará aquellos bosques fluviales y traerán muestras: Será Fatir y Evan, ya que están constantemente peleando les servirá para anchar lazos –Fatir gruño como lobo furioso –. Y plan C, sin importar lo que pase, nos reuniremos en este mismo punto en Diez horas, ocultaremos la nave en la entrada del bosque, quien sobreviva está autorizado para el despegue de la nave, según el orden jerárquico de mando, que ustedes ya saben.
-¿Quedan claras las ordenes soldados? –finalizó Cyrano.
-¡Si, señor! –respondieron cada uno.
2

-Estoy harto de los trabajos de segunda mano –reclamó Fatir con enojo –, por qué debo soportar estas humillaciones, yo ya debería ser ascendido a Capitán.
-Es mejor que te calmes –dijo Evan –, ya tendrás tu oportunidad, todos la tendremos en la base. Mejor hagamos bien el trabajo que ordenó Cyrano.
-¡Ese! ¡Perdedor!, debimos ir y atacar a los científicos, si ocultan algo en la industria, deberíamos saberlo antes que nos exterminen –se enfadó en aeronauta.
-si nos dijo que saquemos muestras es por algo, Fatir, además las necesitamos, estos bosques pueden ocultar información relevante del planeta y del canal, su biodiversidad, etc. –replicó Evan.
-Es solo por vanidad, es su afán de querer investigar todo, Cyrano no es un soldado, es un científico, ni siquiera en un buen explorador, no sé por qué  está al mando.
Evan calló y siguió en paso lerdo entre el frondoso bosque.
-Pero, ¿Qué hay de aquellos horribles insectos? ¿Lo has visto? Eran horripilantes, quizá encontremos pistas entre estos frondosos árboles. –Remembró Evan –, es probable que Cyrano quiera buscar respuestas más concretas.
-¡Al diablo! Lo dudo –exclamó fastidiado Fatir–, es probable que solo habiten el canal, quizá aquellos insectos está vinculado directamente con el exterminio de los civiles, sería gracioso –enunció con ironía.
-No le hayo la gracia –dijo Evan mirando de frente a Fatir, luego, volteó con violencia y siguió caminando entre  extraños árboles y plantas exóticas.
-¡Bah! No seas cobarde, ambos sabemos que ninguno quiere estar en este estúpido planeta. –concluyó Fatir.
El sol comenzó a descender, como un imprevisible círculo anaranjado. Sonidos de aves a lo lejos, que aúllan como huelles, el suelo infectado de diminutos gusanillos blanquecinos que escurrían en la tierra negra y hostil, los árboles de rebeles hojas y asperezas carcomidas por quizá qué ser vivo (si se le puede decir seres vivos), los troncos y las raíces lucían fosilizadas por quizá qué tipo de mineral nauseabundo, que emitía fluorescentes auras neblinosas grisáceas y rojizas. Las extrañas plantes lucían un color negruzco inexplicable, un negro más oscuro que el petróleo, y que en sus contornos formaba una extraña brillantez que se transparentaba con la niebla grisácea.
-Pero que maldito y horrible lugar es este –vociferó Fatir –, nos han enviado a la boca del lobo, estos árboles, estas plantas…, jamán he visto algo igual en ningún planeta de nuestra galaxia, empiezo a dudar si saldremos con vida de aquí.  
-Lamento admitirlo, pero tienes razón, este horrible lugar es una cueva maldita y oscura –Evan dio unos cuantos pasos y se detuvo.
-Me siento exhausto, descansemos un poco. –se sentó en una pequeña roca de piedra.
-Ya va casi es de noche, ¿Cuánto dura la noche en Whyn? –preguntó Evan mientras suspiraba.
-Veré en la cyberbrújula –dijo Fatir –, según esto, indica que son cinco horas, y hemos gastado dos de las diez, como dijo Cyrano.
-Oh, sí, el Capitán, ¿Puedes comunicarte con él? ¿Quizás tengan noticias de los científicos?
Fatir llamó por la cyberbrújula.
-¡Alo! Capitán ¡Cyrano! ¿Me escuchan? –sonó una extraña interferencia y luego desapareció.
-Debemos estar en una zona cero, no tendremos comunicación. No hemos podido investigar nada, y las plantas, los árboles, la tierra y estos gusanillos, son tan solidos que no podemos sacar muestras, como si fueran indestructibles. –agregó Fatir compungido.
-Pero no podremos saber de qué material es sin las muestras –baladró Evan -¿Qué  haremos ahora?
-Regresar.
-¿Regresar?
-¿sabes específicamente dónde estamos? ¿Qué dice la cyberbrújula?
-¡Esta muerta! No indica nada Evan.
-¿Cómo? ¡Nada! –el aeronauta se levantó de la roca y su rostro pareció desfigurarse.
-Me estás diciendo que hemos estado todo este tiempo dando vueltas sin saber a dónde nos dirigimos –pronunció.
-¡Mmm! Me temo que sí. Me distraje y la cyberbrújula perdió todo rastro de nuestra posición.
-¡Eres un inepto! –vociferó Evan enceguecido por la rabia, y se lanzó sobre Fatir ahorcándolo.
-¡Evan! ¡Evan! ¡Por el amor de Dios! ¡Mírate! ¡Cielos santos! –gorgoreó Fatir asustado. 
Evan se detuvo y observó su traje estelar.
Tu rostro, esta todo negro…, es la piedra donde te sentaste, algo se introdujo por tu traje.
Evan se desprendió rápidamente de las piezas del traje estelar, dejando solo su máscara de oxígeno.
-¡Esta por todo mi cuerpo! –exclamó con horror –, mis manos y brazos, mis piernas, ¡Míralos! –Gimió desesperado –, ¿Qué me está pasando?... ¡Ayúdame!
Su cuerpo cada vez se tornaba de un color negro petróleo, y el esmalte de su rostro lucía una extraña brillantez.
-¡Es el insecto! ¡Es el insecto! –repitió Evan con demencia, intentó sacarse el manchón arañándose el rostro y los brazos, pero solo logró empeorarlo–, maldito planeta, nunca debí venir…, nunca –irguió su cabeza y gritó hacia el bosque, con un estruendo desesperado que ahuyentó a Fatir.
El aeronauta retrocedió unos pasos lentamente.
-¿Por qué te alejas? ¡Infeliz! –gruñó Evan como un animal fiero –, su voy se hizo más ronca, y el manchón tenía una tonalidad oscura más profunda, el rostro de Evan estaba totalmente deforme, sus brazos y sus piernas comenzaron extenderse, como hule derretido, como goma fundida.
-¡Lo siento! Lo siento mucho amigo, te atestiguaré –dijo el aeronauta con frustración –, tus hijos, tu esposa…, te extrañaremos… 
Fatir retrocedió y explotó en un llanto inaudible, observó con horror, como su amigo se transformaba en una gran masa negruzca que se derretía en el espantoso bosque del planeta Whyn, observó cada instante de la macabra escena, el cuerpo fundido de Evan, se iba absorbiendo por la tierra maldita del bosque, cientos de gusanillos blanquecinos se deslizaban tétricamente entre la tierra, como celebrando en un gran festín. Lo último que vio Fatir, fue el rostro de su amigo desvanecerse en la tierra sin piedad…, su expresión horripilante simulaba un: “¡Adiós!”   

3

Fatir caminaba en el bosque maldito, extraños movimientos de los árboles y plantas lo tenía abrumado, recordaba constantemente la muerte de Evan, tal como aguja en la cabeza. Un siniestro aullido a lo lejos lo alertó…, se detuvo, miró hacia atrás, y vio una masa negruzca acercándose.
-¡Santo Dios! ¿Qué es eso? –exclamó, y sus manos temblaron como gelatina, su corazón palpitaba intensamente.
Caminó unos pasos por un sendero, y se encontró de frente con una muralla rectangular con extraños símbolos galácticos antiguos, se escondió detrás, y esperó que la gran masa se arrastrara por el costado…, era algo inexplicable, restos orgánicos podían divisarse, los restos del cuerpo de  Evan se mezclaron con restos de innombrables animales voluminosos, y el manchón aguado y aceitoso se esparcía, mientras la masa se acercaba con fluidez hacia su posición.
-¡Estoy acabado! –Dijo Fatir, sus brazos y piernas estaban totalmente exhaustos.    
Extrajo su cyberbrújula y grabó el siguiente mensaje:
[“Oficial Fatir Zabek, cuarto al mando, quiero reportar la muerte de mi amigo Evan Rodríguez, quinto al mando, a las 05: 30 [hora de nave estelar] falleció Rodríguez, en extrañas circunstacias, después de tener contacto con una roca del bosque fluvial, del planeta Whyn; de una forma inexplicable su cuerpo se desintegró y luego se gelatinizó, tomando un color negruzco, que luego fue absorbido por la extraña superficie del bosque, hay sospechas fundadas de que tenga relación con unos extraños insectos extraídos del canal por un grupo de científicos, que aún no logramos explicar. Quiero atestiguar, que me encuentro en camino a el punto de encuentro según lo señalado por el líder de escuadrón Cyrano, pero que una extraña criatura del bosque ha seguido mis pasos, la masa tiene elementos orgánicos y humanos que no puedo distinguir; si muero espero que esta información sea relevante para el resto del escuadrón; no dejo esposa, ni hijos…, solo díganle a mis padres que los amo, ¡Cambio y fuera!”]  
Fatir tomó su pistola neutrónica y se lanzó sobre la masa orgánica, dio cinco disparos seguidos, pero la criatura ni se inmutó. El manchón subió por sus pies, y sintió un cosquilleo punzante que lo paralizó, podía sentir la anestesia monstruosa del manchón, como si cientos de arañas lo picaran a la vez…, la imagen de una mujer que tanto amo en su juventud paso por su cabeza…, luego abrió su boca y posó en sus dientes en el cañón de la pistola neutrónica, apretó el gatillo, pero el rayo no salió…, arrojó la pistola inservible entre los árboles, apretó sus puños y dientes, dio un rugido largo y profundo y exclamó:
-¡Ven aquí! ¡Maldita bestia del demonio!...

4

-Enam, ¿tiene algún reporte del resto del equipo? –preguntó Cyrano.
-Nada señor, hace más de cinco horas que perdimos comunicación –Enam extrajo la cyberbrújula y la maniobró con expertiz –, y me temo que no hay otra forma de saber de ellos, ni de algún dato científico concreto.
-Señor, según el plan A, no hemos podido avistar a los científicos que ingresaron a la industria, con el extraño insecto del canal –agregó Shaad, sus labios esponjosos se fruncieron, luego, mordió su parte inferior–, ¿Qué es lo que haremos? ¿Será necesario investigar las aguas del canal?
Cyrano pensó un segundo.
-¡Esta bien!  No hemos tenido contacto ni con  Fatir o Evan, y ya ha pasado bastante tiempo; robaremos aquella barca,  –Cyrano apuntó con su mano hacia un extremo del canal –, y navegaremos del otro lado, donde vimos a los científicos entrar a la base industrial, ¡Evan! Encárguese del centinela,  la señorita Shaad y yo nos moveremos por el costado.
Enam miró a Cyrano de soslayo. Hizo un ademán expresando su disconformidad con la orden y obedeció.
-Está bien –dijo Enam –, cúbrame la espalda capitán.
Enam se acercó al guardia de la barca, subió por el costado sigilosamente y tumbó al científico con la pistola neutrónica.
-¡Suban! ¡Suban! –susurró.
Cyrano agarró los controles y puso andar la barca; el motor era silencioso, el canal lucía de una tonalidad verdosa que variaba a gris y azul oscuro.
-¡Que extraño! –Balbuceó Shaad –, las tonalidades de las aguas varían de color, y logro observar algo, en lo profundo, es una especie de anfibio.
-Enam, extraiga una muestra del agua. –ordenó Cyrano.
El aeronauta sacó su cantimplora y se inclinó por la barca.
-¡Señor! –baladró compungido –, no puedo sacar muestras, la cantimplora no se sumerge.
-¿De qué rayos habla? –preguntó el capitán sorprendido.
-Es el agua señor, esta cristalizada como un  cubo de hielo, visualmente tiene un aspecto líquido y acuoso, pero al tacto es como si fuera una gran masa de hielo sólida. Jamás he visto algo así.
-Pero los científicos extrajeron de estas aguas un insecto, todos vimos eso. –vociferó sorprendido Cyrano.
Enam intentó nuevamente introducir la cantimplora, pero esta resbaló y se deslizó por la superficie del extraño canal, hasta perderse en las pequeñas oleadas.
-¡Es imposible! –exclamó Shaad –, entonces, ¿Cómo aquellos científicos encapsularon a ese extraño insecto?
Shaad observó como los anfibios chocaban contra el agua de hielo, como tratando de salir hacia la superficie.
-¡Cielo Santo! –gimió asustada y cruzó sus brazos por el cuello de Enam.
-Quizá aquella capsula era especial, o los científicos cuentan con alguna herramienta sofisticada para extraer a estas criaturas del canal –infirió Enam.
-A esta altura, todo es probable, el material de todo el planeta parece solidificarse en el día, habría que intentar esto mismo de noche, no creo que aquellos científicos cuenten con tecnología más avanzada que la nuestra, nuestras herramientas están adaptadas para toda la galaxia –explicó Cyrano, mientras llegaba al extremo de la base industrial.
-¡Muy bien! ¡Muchachos! Hemos llegado…
Cyrano sacó su pistola neutrónica y disparó en la manilla de la puerta. Los aeronautas entraron sin más rodeos.
- Silencio.  ¡Esta oscuro!  Puedo ver varios pasadizos –Dijo Cyrano, en voz baja–, pero hay uno que parece el principal, lleguemos hasta allí, permanezcamos juntos, estas bases han estado abandonadas por mileños, lo noto, por estas paredes roídas, todo el metal de la construcción esta oxidada.
-Capitán. ¡Venga! ¡Mire aquí! No creerá esto –dijo Shaad.
La aeronauta apuntó con su linterna estelar hacia la pared.
-Son marcas de garras,  de algún extraño animal, hay un manchón gigante y negruzco; ¡mire! Llega hasta el techo, tiene una brillantez muy extraña, ¿Qué diablos es esto? ¿Contra qué nos enfrentamos Cyrano? –preguntó afligida la mujer.
-¡No lo toque! ¡Aléjese! –ordenó el capitán –, al parecer es una masa viva, un organismo semi orgánico y acuoso, intraplanetario,  tal vez, pero no sabemos que naturaleza tiene, mejor mantenerse alejado.
-¡Que fue eso! –exclamó Enam –, escuché un aullido, un grito horroroso señor, viene de allá –apuntó con la linterna hacia el final del pasadizo –, ¡vamos! Alguien está en peligro.
-Enam, ¡Cuidado!, puede ser una trampa –señaló el capitán –, no sabemos que oculta esta espantosa industria, ¡mantenga la calma!...
Los aeronautas se acercaron lentamente hacia el final del pasadizo, cuando llegaron escucharon una voces que venían de un salón, que parecía ser el centro neurálgico de la estructura industrial y se asomaron con sigilo por la puerta.
-¡No puede ser! ¡No puedo creer lo que mis ojos ven! –exclamó Shaad con horror.
Miles de habitantes: civiles terrícolas, humanoides Whynianos, híbridos y alienígenas, estaban apresados en urnas mecánicas; decenas de científicos introducían un líquido negruzco y acuoso, que en cuestión de segundo lo transformaban en extraños monstros, mitad masa y mitad cuerpos orgánicos, los gritos cadavéricos podían escucharse por todo el salón, y en el centro, yacía un gran manchón de 20 metros de diámetros que era alimentado de los restos humanoides y alienígenas que extraían de las urnas. La aberración más espantosa de la galaxia estaba delante de los ojos de los infortunados aeronautas, y no podían hacer nada. Enam intentó mover su cuerpo atónito y paralizado pero su impresión era tan dramática, que perdió el control y sentido de lugar y tiempo; Shaad se quedó momificada, y su rostro de horror lucia con un semblante espectral que solo el terror de lo inexplicable puede lograr. Cyrano estuvo mudo un par de minutos, caminó de forma extraña y luego repuso:
-¡Después de todo! Si es un exterminio –movió su cabeza de un lado para el otro con un aire de locura, sus ojos se oscurecieron, su rostro se desfiguró, una parte de su rostro vociferó–, ¡Huyan!, huyan mientras puedan…
Shaad se volteó a verlo y dijo:
-Tú sabias de esto ¿verdad?..., ahora entiendo todo, enviaste a la muerte a Fatir y Evan, sabias que el bosque estaba infectado con esta cosa, y todos estos científicos están infectados también; es una masacre, un exterminio para alimentar a la bestia.
-Así es –dijo Cyrano con voz de zombie –, yo los traje hasta aquí, y hay miles más como yo expandiendo el virus por la galaxia, todos vendrán aquí, para alimentar a nuestro señor –el monstruo rugió con fuerza en el medio del salón–, y tú, tan bella y tan sensual, serás la encargada de llevar el virus de vuelta a la nave.
Shaad y Enam retrocedieron lentamente mientras el cuerpo trasformado de Cyrano, se arrastraba como un zombie.
-¿Por qué…? ¿Por qué…? –baladró Shaad con espanto, mientras el cuerpo de Cyrano se deshacía en una negruzca masa horripilante y nauseabunda que se arrastraba como sanguijuela derretida.
-¡Huyamos! –gritó desesperado Enam.
De la masa deforme se desprendió el tórax del cadáver de Cyrano, y unas pequeñas membranas se regeneró rápidamente, como patas de arácnidos. La monstruosidad se deslizó vertiendo un líquido asqueroso por el suelo y se lanzó a la espalda de Enam.
-¡No! ¡Dios mío!  Está en mi espalda… ¡Sácamelo! Shaad ¡Auxilio! –gritó de dolor el aeronauta.
Shaad lo agarró de sus brazos, tratando de zafarlo de las membranas del monstro, pero no pudo salvarlo.
-¡Lo siento! –exclamó llorando y abatida, y el rostro de Enam se esfumó entre la masa negra.
La mujer corrió por el pasadizo lo más rápido que pudo, salió por la puerta de la industria y se subió a la barca, la echó andar en dirección hacia el extremo de la playa…, pero, el motor se detuvo en el medio del canal. El sol se estaba guardando en el horizonte de Whyn, y recordó lo que Cyrano explicó de las criaturas, por la noche la solidificación del agua cambiaba a estado acuoso, liberando a las bestias del canal, sacó su pistola neutrónica y se puso alerta…, cientos de insectos deformes y asquerosos aullaban en la oscuridad, tentáculos con extraños ojos deformes se desprendían del canal y asechaban la embarcación; la mujer, abatida y exhausta extrajo su cyberbrújula y grabo el siguiente mensaje:
[Soy Shaad Solari, científica y geóloga del escuadrón primero, fuimos enviados a una misión de investigación al planeta Whyn, y,  por causas que desconozco, se ha masificado un extraño virus en toda la galaxia cercana. El planeta Whyn está infectado y el escuadrón ha muerto…, yo lucho por mi vida, no vengan a este planeta…, díganle a mi esposo que lo amo, cambio y fuera]
Puso la pistola neutrónica en su cabeza y apretó el galillo…, pero el rayo no salió del arma, los insectos subían por la barca y arrinconaron a la mujer….la noche enmudeció…, un grito macabro de dolor y  frustración se expandió por todo el canal…

GTF.
                   


No hay comentarios:

Publicar un comentario