1
En los
canales del planeta Whyn, estaban los
aeronautas esperando noticias de la invasión, el exterminio había comenzado y
pensaban en la forma de escapar o hacerle frente de la mejor manera. Una
plataforma industrial se introducía por el canal, mientras de unas naves
submarinas descendían un grupo de científicos con espantosos insectos en
cubículos cristalizados; los pilares en
forma de arco rodeaban la gran plataforma y decenas de naves y esferas
satelitales surcaban el cielo a gran velocidad:
-¿Cuánto
tardaremos? –preguntó Enam, mientras palpaba con su mano una extraña planta
lugareña con aspecto hostil.
-¡Espero
que no mucho! Me ordenaron encontrar a un grupo de civiles que corrían peligro
en este planeta, pero en realidad no he visto tal incidente –dijo el líder de
escuadrón Cyrano.
-Imagine
que las aguas de Whyn eran más oscuras. –comentó Shaad, y su cabello rosó sus labios detrás del casco espacial.
-La
verdad, a mí ya me dio hambre señor –agregó Evan.
-¡Ah!
Puedes callarte, siempre estás pensando en comida. –protestó Fatir.
-¿Puedes
comunicarte con la nave? Quizá tengan una nueva información, Cyrano –preguntó
Shaad.
El
líder saco su comunicador del bolsillo.
-¡Aló!
¡Alguien por ahí! Ya exploramos en Whyn,
pero no vemos ninguna hostilidad…, repito, no hay hostilidad… –exclamó el líder
capitán de escuadrón.
-Nuestros
monitores indican que las aguas del canal están infectadas. –contestó una voz.
-¿Qué
cosa? ¿A qué se refiere? ¿Serán los insectos que extrajeron los científicos?
-Es una
posibilidad –aclaró Shaad –, recuerdo que nos advirtieron que este planeta
tendría elementos muy extraño, ésta planta –Apuntó con su dedo índice y caminó
certera –; por ejemplo es de aquellas que se considera venenosa en cualquier
planeta de la cercana galaxia.
Enam
miró de reojo a Shaad, sacó su mano rápidamente y observó con precaución. Sus ojos de huevo
frito se abrieron con más ansiedad.
-Pero,
¡Qué importa estos insectos del canal o las extrañas plantas!, aún no damos con
los civiles, ¿No se supone que hay un exterminio aquí? –razonó Fatir
-Si hay
exterminio o no, igualmente debemos explorar aquí. Ordenes son ordenes –agregó
Evan.
Fatir
lo miró y enarcó las cejas. Evan respondió con una irónica sonrisa.
-Capitán,
los datos de la cyberbrújula indica que debemos movernos por el
noroeste.-repuso Shaad. Sus ojos verdes se traslucieron por el caso
embelleciendo su rostro.
-¿Cuánto
tiempo nos queda? –preguntó Cyrano.
-19
Horas y 30 Minutos –contestó Enam –, se puso delante de Cyrano y esperando sus
órdenes.
-¡Bien!,
aún tenemos tiempo, debemos investigar qué es lo que sucedió, desde que
aterrizamos solo hemos vistos aquel grupo de científicos extrayendo los
insectos del canal, si nos hubieran interceptados por el radar, ya nos habrían
apresado. Pero, aun no saben de nuestra presencia –Cyrano pensó en silencio,
luego agregó–: el plan A, consistirá en ocultarnos, escabullirnos y esperar el
momentos para entrar a la industria a ver si aquellos científicos ocultan algo
o tienen civiles apresados, el plan B, dos de ustedes explorará aquellos
bosques fluviales y traerán muestras: Será Fatir y Evan, ya que están
constantemente peleando les servirá para anchar lazos –Fatir gruño como lobo
furioso –. Y plan C, sin importar lo que pase, nos reuniremos en este mismo punto
en Diez horas, ocultaremos la nave en la entrada del bosque, quien sobreviva
está autorizado para el despegue de la nave, según el orden jerárquico de
mando, que ustedes ya saben.
-¿Quedan
claras las ordenes soldados? –finalizó Cyrano.
-¡Si,
señor! –respondieron cada uno.
2
-Estoy
harto de los trabajos de segunda mano –reclamó Fatir con enojo –, por qué debo
soportar estas humillaciones, yo ya debería ser ascendido a Capitán.
-Es
mejor que te calmes –dijo Evan –, ya tendrás tu oportunidad, todos la tendremos
en la base. Mejor hagamos bien el trabajo que ordenó Cyrano.
-¡Ese!
¡Perdedor!, debimos ir y atacar a los científicos, si ocultan algo en la
industria, deberíamos saberlo antes que nos exterminen –se enfadó en aeronauta.
-si nos
dijo que saquemos muestras es por algo, Fatir, además las necesitamos, estos
bosques pueden ocultar información relevante del planeta y del canal, su
biodiversidad, etc. –replicó Evan.
-Es
solo por vanidad, es su afán de querer investigar todo, Cyrano no es un
soldado, es un científico, ni siquiera en un buen explorador, no sé por
qué está al mando.
Evan
calló y siguió en paso lerdo entre el frondoso bosque.
-Pero,
¿Qué hay de aquellos horribles insectos? ¿Lo has visto? Eran horripilantes,
quizá encontremos pistas entre estos frondosos árboles. –Remembró Evan –, es
probable que Cyrano quiera buscar respuestas más concretas.
-¡Al
diablo! Lo dudo –exclamó fastidiado Fatir–, es probable que solo habiten el
canal, quizá aquellos insectos está vinculado directamente con el exterminio de
los civiles, sería gracioso –enunció con ironía.
-No le
hayo la gracia –dijo Evan mirando de frente a Fatir, luego, volteó con
violencia y siguió caminando entre
extraños árboles y plantas exóticas.
-¡Bah!
No seas cobarde, ambos sabemos que ninguno quiere estar en este estúpido
planeta. –concluyó Fatir.
El sol
comenzó a descender, como un imprevisible círculo anaranjado. Sonidos de aves a
lo lejos, que aúllan como huelles, el suelo infectado de diminutos gusanillos
blanquecinos que escurrían en la tierra negra y hostil, los árboles de rebeles
hojas y asperezas carcomidas por quizá qué ser vivo (si se le puede decir seres
vivos), los troncos y las raíces lucían fosilizadas por quizá qué tipo de
mineral nauseabundo, que emitía fluorescentes auras neblinosas grisáceas y
rojizas. Las extrañas plantes lucían un color negruzco inexplicable, un negro
más oscuro que el petróleo, y que en sus contornos formaba una extraña
brillantez que se transparentaba con la niebla grisácea.
-Pero
que maldito y horrible lugar es este –vociferó Fatir –, nos han enviado a la
boca del lobo, estos árboles, estas plantas…, jamán he visto algo igual en
ningún planeta de nuestra galaxia, empiezo a dudar si saldremos con vida de
aquí.
-Lamento
admitirlo, pero tienes razón, este horrible lugar es una cueva maldita y oscura
–Evan dio unos cuantos pasos y se detuvo.
-Me
siento exhausto, descansemos un poco. –se sentó en una pequeña roca de piedra.
-Ya va
casi es de noche, ¿Cuánto dura la noche en Whyn? –preguntó Evan mientras suspiraba.
-Veré
en la cyberbrújula –dijo Fatir –, según esto, indica que son cinco horas, y
hemos gastado dos de las diez, como dijo Cyrano.
-Oh,
sí, el Capitán, ¿Puedes comunicarte con él? ¿Quizás tengan noticias de los
científicos?
Fatir
llamó por la cyberbrújula.
-¡Alo!
Capitán ¡Cyrano! ¿Me escuchan? –sonó una extraña interferencia y luego
desapareció.
-Debemos
estar en una zona cero, no tendremos comunicación. No hemos podido investigar
nada, y las plantas, los árboles, la tierra y estos gusanillos, son tan solidos
que no podemos sacar muestras, como si fueran indestructibles. –agregó Fatir
compungido.
-Pero
no podremos saber de qué material es sin las muestras –baladró Evan -¿Qué haremos ahora?
-Regresar.
-¿Regresar?
-¿sabes
específicamente dónde estamos? ¿Qué dice la cyberbrújula?
-¡Esta
muerta! No indica nada Evan.
-¿Cómo?
¡Nada! –el aeronauta se levantó de la roca y su rostro pareció desfigurarse.
-Me
estás diciendo que hemos estado todo este tiempo dando vueltas sin saber a
dónde nos dirigimos –pronunció.
-¡Mmm!
Me temo que sí. Me distraje y la cyberbrújula perdió todo rastro de nuestra
posición.
-¡Eres
un inepto! –vociferó Evan enceguecido por la rabia, y se lanzó sobre Fatir
ahorcándolo.
-¡Evan!
¡Evan! ¡Por el amor de Dios! ¡Mírate! ¡Cielos santos! –gorgoreó Fatir
asustado.
Evan se
detuvo y observó su traje estelar.
Tu
rostro, esta todo negro…, es la piedra donde te sentaste, algo se introdujo por
tu traje.
Evan se
desprendió rápidamente de las piezas del traje estelar, dejando solo su máscara
de oxígeno.
-¡Esta
por todo mi cuerpo! –exclamó con horror –, mis manos y brazos, mis piernas,
¡Míralos! –Gimió desesperado –, ¿Qué me está pasando?... ¡Ayúdame!
Su
cuerpo cada vez se tornaba de un color negro petróleo, y el esmalte de su
rostro lucía una extraña brillantez.
-¡Es el
insecto! ¡Es el insecto! –repitió Evan con demencia, intentó sacarse el manchón
arañándose el rostro y los brazos, pero solo logró empeorarlo–, maldito
planeta, nunca debí venir…, nunca –irguió su cabeza y gritó hacia el bosque,
con un estruendo desesperado que ahuyentó a Fatir.
El
aeronauta retrocedió unos pasos lentamente.
-¿Por
qué te alejas? ¡Infeliz! –gruñó Evan como un animal fiero –, su voy se hizo más
ronca, y el manchón tenía una tonalidad oscura más profunda, el rostro de Evan
estaba totalmente deforme, sus brazos y sus piernas comenzaron extenderse, como
hule derretido, como goma fundida.
-¡Lo
siento! Lo siento mucho amigo, te atestiguaré –dijo el aeronauta con
frustración –, tus hijos, tu esposa…, te extrañaremos…
Fatir
retrocedió y explotó en un llanto inaudible, observó con horror, como su amigo
se transformaba en una gran masa negruzca que se derretía en el espantoso
bosque del planeta Whyn, observó cada instante de la macabra escena, el cuerpo
fundido de Evan, se iba absorbiendo por la tierra maldita del bosque, cientos
de gusanillos blanquecinos se deslizaban tétricamente entre la tierra, como
celebrando en un gran festín. Lo último que vio Fatir, fue el rostro de su
amigo desvanecerse en la tierra sin piedad…, su expresión horripilante simulaba
un: “¡Adiós!”
3
Fatir
caminaba en el bosque maldito, extraños movimientos de los árboles y plantas lo
tenía abrumado, recordaba constantemente la muerte de Evan, tal como aguja en
la cabeza. Un siniestro aullido a lo lejos lo alertó…, se detuvo, miró hacia
atrás, y vio una masa negruzca acercándose.
-¡Santo
Dios! ¿Qué es eso? –exclamó, y sus manos temblaron como gelatina, su corazón
palpitaba intensamente.
Caminó
unos pasos por un sendero, y se encontró de frente con una muralla rectangular
con extraños símbolos galácticos antiguos, se escondió detrás, y esperó que la
gran masa se arrastrara por el costado…, era algo inexplicable, restos
orgánicos podían divisarse, los restos del cuerpo de Evan se mezclaron con restos de innombrables
animales voluminosos, y el manchón aguado y aceitoso se esparcía, mientras la
masa se acercaba con fluidez hacia su posición.
-¡Estoy
acabado! –Dijo Fatir, sus brazos y piernas estaban totalmente exhaustos.
Extrajo
su cyberbrújula y grabó el siguiente mensaje:
[“Oficial Fatir Zabek, cuarto al mando,
quiero reportar la muerte de mi amigo Evan Rodríguez, quinto al mando, a las
05: 30 [hora de nave estelar] falleció Rodríguez, en extrañas circunstacias,
después de tener contacto con una roca del bosque fluvial, del planeta Whyn; de
una forma inexplicable su cuerpo se desintegró y luego se gelatinizó, tomando
un color negruzco, que luego fue absorbido por la extraña superficie del
bosque, hay sospechas fundadas de que tenga relación con unos extraños insectos
extraídos del canal por un grupo de científicos, que aún no logramos explicar.
Quiero atestiguar, que me encuentro en camino a el punto de encuentro según lo
señalado por el líder de escuadrón Cyrano, pero que una extraña criatura del
bosque ha seguido mis pasos, la masa tiene elementos orgánicos y humanos que no
puedo distinguir; si muero espero que esta información sea relevante para el
resto del escuadrón; no dejo esposa, ni hijos…, solo díganle a mis padres que
los amo, ¡Cambio y fuera!”]
Fatir
tomó su pistola neutrónica y se lanzó sobre la masa orgánica, dio cinco
disparos seguidos, pero la criatura ni se inmutó. El manchón subió por sus
pies, y sintió un cosquilleo punzante que lo paralizó, podía sentir la
anestesia monstruosa del manchón, como si cientos de arañas lo picaran a la
vez…, la imagen de una mujer que tanto amo en su juventud paso por su cabeza…,
luego abrió su boca y posó en sus dientes en el cañón de la pistola neutrónica,
apretó el gatillo, pero el rayo no salió…, arrojó la pistola inservible entre
los árboles, apretó sus puños y dientes, dio un rugido largo y profundo y
exclamó:
-¡Ven
aquí! ¡Maldita bestia del demonio!...
4
-Enam,
¿tiene algún reporte del resto del equipo? –preguntó Cyrano.
-Nada
señor, hace más de cinco horas que perdimos comunicación –Enam extrajo la
cyberbrújula y la maniobró con expertiz –, y me temo que no hay otra forma de
saber de ellos, ni de algún dato científico concreto.
-Señor,
según el plan A, no hemos podido avistar a los científicos que ingresaron a la
industria, con el extraño insecto del canal –agregó Shaad, sus labios
esponjosos se fruncieron, luego, mordió su parte inferior–, ¿Qué es lo que
haremos? ¿Será necesario investigar las aguas del canal?
Cyrano
pensó un segundo.
-¡Esta
bien! No hemos tenido contacto ni
con Fatir o Evan, y ya ha pasado
bastante tiempo; robaremos aquella barca, –Cyrano apuntó con su mano hacia un extremo
del canal –, y navegaremos del otro lado, donde vimos a los científicos entrar
a la base industrial, ¡Evan! Encárguese del centinela, la señorita Shaad y yo nos moveremos por el
costado.
Enam
miró a Cyrano de soslayo. Hizo un ademán expresando su disconformidad con la
orden y obedeció.
-Está
bien –dijo Enam –, cúbrame la espalda capitán.
Enam se
acercó al guardia de la barca, subió por el costado sigilosamente y tumbó al
científico con la pistola neutrónica.
-¡Suban!
¡Suban! –susurró.
Cyrano
agarró los controles y puso andar la barca; el motor era silencioso, el canal
lucía de una tonalidad verdosa que variaba a gris y azul oscuro.
-¡Que
extraño! –Balbuceó Shaad –, las tonalidades de las aguas varían de color, y
logro observar algo, en lo profundo, es una especie de anfibio.
-Enam,
extraiga una muestra del agua. –ordenó Cyrano.
El
aeronauta sacó su cantimplora y se inclinó por la barca.
-¡Señor!
–baladró compungido –, no puedo sacar muestras, la cantimplora no se sumerge.
-¿De
qué rayos habla? –preguntó el capitán sorprendido.
-Es el
agua señor, esta cristalizada como un
cubo de hielo, visualmente tiene un aspecto líquido y acuoso, pero al
tacto es como si fuera una gran masa de hielo sólida. Jamás he visto algo así.
-Pero
los científicos extrajeron de estas aguas un insecto, todos vimos eso.
–vociferó sorprendido Cyrano.
Enam
intentó nuevamente introducir la cantimplora, pero esta resbaló y se deslizó
por la superficie del extraño canal, hasta perderse en las pequeñas oleadas.
-¡Es
imposible! –exclamó Shaad –, entonces, ¿Cómo aquellos científicos encapsularon
a ese extraño insecto?
Shaad
observó como los anfibios chocaban contra el agua de hielo, como tratando de
salir hacia la superficie.
-¡Cielo
Santo! –gimió asustada y cruzó sus brazos por el cuello de Enam.
-Quizá
aquella capsula era especial, o los científicos cuentan con alguna herramienta
sofisticada para extraer a estas criaturas del canal –infirió Enam.
-A esta
altura, todo es probable, el material de todo el planeta parece solidificarse
en el día, habría que intentar esto mismo de noche, no creo que aquellos
científicos cuenten con tecnología más avanzada que la nuestra, nuestras
herramientas están adaptadas para toda la galaxia –explicó Cyrano, mientras
llegaba al extremo de la base industrial.
-¡Muy
bien! ¡Muchachos! Hemos llegado…
Cyrano
sacó su pistola neutrónica y disparó en la manilla de la puerta. Los aeronautas
entraron sin más rodeos.
-
Silencio. ¡Esta oscuro! Puedo ver varios pasadizos –Dijo Cyrano, en
voz baja–, pero hay uno que parece el principal, lleguemos hasta allí,
permanezcamos juntos, estas bases han estado abandonadas por mileños, lo noto,
por estas paredes roídas, todo el metal de la construcción esta oxidada.
-Capitán.
¡Venga! ¡Mire aquí! No creerá esto –dijo Shaad.
La
aeronauta apuntó con su linterna estelar hacia la pared.
-Son
marcas de garras, de algún extraño
animal, hay un manchón gigante y negruzco; ¡mire! Llega hasta el techo, tiene
una brillantez muy extraña, ¿Qué diablos es esto? ¿Contra qué nos enfrentamos
Cyrano? –preguntó afligida la mujer.
-¡No lo
toque! ¡Aléjese! –ordenó el capitán –, al parecer es una masa viva, un organismo
semi orgánico y acuoso, intraplanetario,
tal vez, pero no sabemos que naturaleza tiene, mejor mantenerse alejado.
-¡Que
fue eso! –exclamó Enam –, escuché un aullido, un grito horroroso señor, viene
de allá –apuntó con la linterna hacia el final del pasadizo –, ¡vamos! Alguien está
en peligro.
-Enam,
¡Cuidado!, puede ser una trampa –señaló el capitán –, no sabemos que oculta
esta espantosa industria, ¡mantenga la calma!...
Los
aeronautas se acercaron lentamente hacia el final del pasadizo, cuando llegaron
escucharon una voces que venían de un salón, que parecía ser el centro
neurálgico de la estructura industrial y se asomaron con sigilo por la puerta.
-¡No
puede ser! ¡No puedo creer lo que mis ojos ven! –exclamó Shaad con horror.
Miles
de habitantes: civiles terrícolas, humanoides Whynianos, híbridos y
alienígenas, estaban apresados en urnas mecánicas; decenas de científicos
introducían un líquido negruzco y acuoso, que en cuestión de segundo lo
transformaban en extraños monstros, mitad masa y mitad cuerpos orgánicos, los
gritos cadavéricos podían escucharse por todo el salón, y en el centro, yacía
un gran manchón de 20 metros de diámetros que era alimentado de los restos
humanoides y alienígenas que extraían de las urnas. La aberración más espantosa
de la galaxia estaba delante de los ojos de los infortunados aeronautas, y no
podían hacer nada. Enam intentó mover su cuerpo atónito y paralizado pero su
impresión era tan dramática, que perdió el control y sentido de lugar y tiempo;
Shaad se quedó momificada, y su rostro de horror lucia con un semblante
espectral que solo el terror de lo inexplicable puede lograr. Cyrano estuvo
mudo un par de minutos, caminó de forma extraña y luego repuso:
-¡Después
de todo! Si es un exterminio –movió su cabeza de un lado para el otro con un
aire de locura, sus ojos se oscurecieron, su rostro se desfiguró, una parte de
su rostro vociferó–, ¡Huyan!, huyan mientras puedan…
Shaad
se volteó a verlo y dijo:
-Tú
sabias de esto ¿verdad?..., ahora entiendo todo, enviaste a la muerte a Fatir y
Evan, sabias que el bosque estaba infectado con esta cosa, y todos estos
científicos están infectados también; es una masacre, un exterminio para
alimentar a la bestia.
-Así es
–dijo Cyrano con voz de zombie –, yo los traje hasta aquí, y hay miles más como
yo expandiendo el virus por la galaxia, todos vendrán aquí, para alimentar a
nuestro señor –el monstruo rugió con fuerza en el medio del salón–, y tú, tan
bella y tan sensual, serás la encargada de llevar el virus de vuelta a la nave.
Shaad y
Enam retrocedieron lentamente mientras el cuerpo trasformado de Cyrano, se
arrastraba como un zombie.
-¿Por
qué…? ¿Por qué…? –baladró Shaad con espanto, mientras el cuerpo de Cyrano se
deshacía en una negruzca masa horripilante y nauseabunda que se arrastraba como
sanguijuela derretida.
-¡Huyamos!
–gritó desesperado Enam.
De la
masa deforme se desprendió el tórax del cadáver de Cyrano, y unas pequeñas
membranas se regeneró rápidamente, como patas de arácnidos. La monstruosidad se
deslizó vertiendo un líquido asqueroso por el suelo y se lanzó a la espalda de
Enam.
-¡No!
¡Dios mío! Está en mi espalda…
¡Sácamelo! Shaad ¡Auxilio! –gritó de dolor el aeronauta.
Shaad
lo agarró de sus brazos, tratando de zafarlo de las membranas del monstro, pero
no pudo salvarlo.
-¡Lo
siento! –exclamó llorando y abatida, y el rostro de Enam se esfumó entre la
masa negra.
La
mujer corrió por el pasadizo lo más rápido que pudo, salió por la puerta de la
industria y se subió a la barca, la echó andar en dirección hacia el extremo de
la playa…, pero, el motor se detuvo en el medio del canal. El sol se estaba
guardando en el horizonte de Whyn, y recordó lo que Cyrano explicó de las
criaturas, por la noche la solidificación del agua cambiaba a estado acuoso,
liberando a las bestias del canal, sacó su pistola neutrónica y se puso
alerta…, cientos de insectos deformes y asquerosos aullaban en la oscuridad,
tentáculos con extraños ojos deformes se desprendían del canal y asechaban la
embarcación; la mujer, abatida y exhausta extrajo su cyberbrújula y grabo el
siguiente mensaje:
[Soy Shaad Solari, científica y geóloga del
escuadrón primero, fuimos enviados a una misión de investigación al planeta
Whyn, y, por causas que desconozco, se
ha masificado un extraño virus en toda la galaxia cercana. El planeta Whyn está
infectado y el escuadrón ha muerto…, yo lucho por mi vida, no vengan a este
planeta…, díganle a mi esposo que lo amo, cambio y fuera]
Puso la
pistola neutrónica en su cabeza y apretó el galillo…, pero el rayo no salió del
arma, los insectos subían por la barca y arrinconaron a la mujer….la noche
enmudeció…, un grito macabro de dolor y
frustración se expandió por todo el canal…
GTF.

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