lunes, 21 de diciembre de 2015

LOS ÚLTIMOS TERRÍCOLAS









Los Últimos Terrícolas

1

Concluía la vigésima feria científica en el planeta X21. Se discutió en cuanto a la sobrepoblación de los agujeros negros a nivel de las galaxias más cercanas al planeta a X21, inclusive la tierra. La preocupación de la aristocracia científica alcanzaba arrogantemente el número de treinta y siete mil millones; de los ciento veinte mil cosmos estudiados en el año 3024; aunque los hoyos negros no fueran de la magnitud suficiente como para destruir las galaxias más cercanas a su civilización, la preocupación se incrementaba cada vez más en la comunidad terrícola por el inminente peligro que corría la Vía láctea.
El Astro-físico y Matemático Víctor Papaloukas fue designado por el concejo intergaláctico del planeta X21, y enviado a la tierra en la calidad de primer científico investigador. Su trayectoria estelar tardo más de cuatro años y medio de viaje en cápsula criogénica. Finalmente, su nave aterrizó el veinte y tres  de abril de 3028, en la base espacial “Infinitum” donde se encontraba la mayor flota espacial de la tierra para aquel entonces:
-¡Bienvenido a la tierra señor Papaloukas!
-Operadora, haga reporte y chequeo general
-Chequeando: Tiempo de viaje: cuatro años, seis meses y dos días; Sistema biológico: Especie interestelar, humano de exterior; en condiciones de sobrevivencia, corazón mecánico en perfectas condiciones, se recomienda hidratarse y capsulas alimenticias.
-Operadora, activar Cyberdrones para muestras científicas de la tierra.
- Activado Señor.
-¿Cuáles son las condiciones climáticas?
-Treinta y un grados señor, ambiente seco; nivel de hostilidad: Estable.
-Active ordenadores, Sofía
-Activado. ¡Gracias por lo de Sofía señor!
-No hay de que amiga; no hay de que…
- ¡Señor Papaloukas! ¡Señor Papaloukas!
- ¡Sí! Con él, ya era hora.
- ¡Bienvenido a la base Señor! capitán de base espacial “infinitum” a su servicio. Le recuerdo señor que, específicamente, aun no tocamos tierra.
- ¡Oh! Si, lo siento Capitán, es la añoranza de la costumbre, veo que tienen un pequeño problemita de Hoyos Negros
-Así es señor, los problemas empezaron desde la última lluvia de meteoritos.
- ¡Ok! Ya envié Cyberdrones a investigar. Establezca el ensamblaje de la nave capitán, la guiare hacia la estación de mando.
La nave se deslizo suavemente en el espacio.
-Ensamblaje finalizado. Ya puede abrir las compuertas señor.
Una vez en la base, Víctor pudo divisar a un hombre flaco, alargado de aspecto nervioso y rostro taciturno, que lo esperaba en la entrada de la cabina.
- ¡Por fin en persona! –pronunció el Capitán Acacius Abreu con voz elocuente y sonriente.
-No esperaba menos.  ¡Dígame!  Acacius.  ¿De qué magnitud es el problema?
-Desde luego señor. Todo comenzó con la lluvia de meteoritos, la gran mayoría ha caído en el sector (3), lo que antiguamente se conocía como el continente europeo; formando así, un agujero negro que amenaza con destruir el continente entero; tienen el porte de una bola de cristal, pero forman un radio de dos metros desde la ergósfera [última capa de los hoyos negros]  El sector (1 y 2) presentan el mismo problema; el sector (4 y 5) ¡Gracias al “Universo”! está libre de peligro inminente.
-¿A cuántos Km nos encontramos de la tierra Acacius? –Preguntó el científico con el ceño fruncido y una taza de café en la mano.
- A unos 9.600 Km cruzando la frontera de la magnetosfera.
- Si estuviéramos en mi planeta se triplicaría ese kilometraje. En X21 la magnetosfera puede ser muy hostil –aseveró Papaloukas con tono de seguridad.
- ¡Muy Bien! Creo que empezaremos por el sector (3). ¿Sabe específicamente donde se encuentra ese hoyo negro?
- Sí señor. Se encuentra en París
- ¿París? –replicó con cara de duda–, te refieres a aquella ciudad de los libros antiguos.
- Sí, fue la única ciudad viva después de la sexta guerra mundial. Cuando agotamos  los recursos naturales de la luna, un accidente atómico en la base lunar termino por destruirla por completo, lo que genero la destrucción de la atmósfera y el descontrol de los polos magnéticos de la tierra…, tuvimos que abandonarla y desde entonces vivimos en nuestra base espacial “Infinitum”. Es lo único que nos queda. Podemos generar agua potable, replicar la atmósfera y el ecosistema de la tierra; pero aún no perdemos la esperanza de volver habitarla. Es por eso que hacemos  todo lo que esté en nuestras manos para salvarla.
En la antigüedad se decía que la tierra era la hermana del planeta Marte; que fue un gran planeta rojo, pero desde que lo habitamos, no pudimos controlar la energía nuclear, que terminó por destruir el planeta por completo; y ya verá, que sin la Luna y el planeta Marte nuestro afán de colonización se ve en peligro; y, por lo tanto, nuestra extinción como los últimos terrícolas.
-Así es, en X21 nos han contado la historia de la Tierra. Siendo un X-Uriano y humano externo, nos llama la atención como la última raza humana de origen terrícola no pudo controlar la energía nuclear, aunque a nosotros nos costó entenderla, en algún instante se debería haber cruzado la información; porque después de desarrollar la velocidad de la luz ya sólo nos quedó doblar el tiempo de un extremo a otro, entendiendo la tecnología que nos han entregado los agujeros negros.
-¿Y según esa tecnología es posible salvar a la tierra de estos hoyos negros? –preguntó Acacius Abreu con los ojos vidriosos.
-En realidad no lo sé –dijo Papaloukas soslayando la mirada–, el evento de los sucesos puede ser muy variable, todo depende del informe que nos entreguen los Cyberdrones.
¿Y en cuanto tiempo llegaran los Drones?
-En una hora y veinte y cinco minutos exactamente –dijo el científico sentado frente al monitor –esperemos que traigan buenas noticias.
-…Esperemos…  susurró Acacius en voz baja.


2


- ¡Llamando a Cyberdron (A)! Sofía, comuníqueme con la operadora. ¿Tiene algún reporte? –preguntó el científico.
-Análisis del reporte, planeta Tierra: Atmosfera destruida, Campos magnéticos: destruido, Nivel de hostilidad: Hoyos negros en su fase dos, posible succión del sector (3), Paris – afirmó el Dron con voz robótica.
- ¿Qué será de los otros Drones? –preguntó Acacius Abreu frente al monitor del mando central.
-Están revisando los sectores (1 y 2) en este instante, es posible que se afecten los sectores (4 y 5). Pero todo dependerá de cómo solucionemos el problema de Paris.
-Quizás París no sea nuestra única sorpresa señor –dijo en un tono de secretismo Acacius mientras miraba hacia el suelo.
- ¿Por qué lo dices?
-No puedo relevarlo mientras este en la base, es una cuestión de Protocolo, hay algunas cosas de las que se ira enterando.  
Papaloukas se quedó pensativo analizando en silencio. Ambos se miraban frente a frente como estudiándose el uno al otro.
¡Atención, atención tripulantes! –El altavoz clamoreó metálicamente–, se hace presente en la cabina de mando el General de la base “Infinitum”. El señor: “Lucas Evander Kouzouni”
Evander era un tipo de estatura baja, corpulento y redondo. Lucía un bigote a medio cortar, el pelo entrecano y una pipa en la boca.
-¡Bienvenido señor Papaloukas! Veo que ya está enterado de la situación que tenemos en el sector (3) –dijo Evander mientras se sacaba la pipa de la boca.
- Así es, según Cyberdron (A) los niveles de hostilidad en la tierra son considerables si lo comparamos con el extinto planeta Marte.
¿A qué se refiere exactamente con lo de Marte? –dijo en tono de interrogación mientras una bocanada salía de su boca.
-Si pensamos en que La Tierra esta desprovista de atmósfera, sus gases no podrían ser contenidos, y saldrían para el espacio, por lo que es imposible que exista oxígeno en el sector (3).
-Sí, pero esa información ya la manejamos –señaló arrugando las cejas.
-Pero, según los informes del Cyberdron (A) es posible que exista una gran cantidad de oxígeno y agua concentrada en napas subterráneas del sector (3)
-¿Pero señor eso es imposible? –Interrumpió Acacius sorprendido–, el océano se extinguió después de la quinta guerra mundial.
-¡Lo siento mi amigo! Los Cyberdrones son máquinas científicas excepcionales, para ellas no existen margen de error; es más, jamás una de ellas se ha equivocado en un dato en más de trecientos años.
-¿Están certificadas estas máquinas en el planeta X21? –preguntó Evander sin despegar su vista del monitor.
-Si general. En mi planeta y en muchos más se ha autorizado la expedición de los Cyberdrones. El consejo ha reunido a sus mejores científicos para estas investigaciones. Considerando la gran cantidad de eventos que han aparecido en la galaxia cercana; es una amenaza constante para todo el imperio.
-¿Y qué piensa hacer para contener el agujero? –dijo el general con una sonrisa irónica, mientras se metía las manos en el bolsillo.
- Estoy autorizado por el consejo intergaláctico para utilizar “Las Maquinas de Compresión Estables”
- ¿Maquinas de compresión…? –balbuceó pensativo mirando sus zapatos Acacius.
-Correcto Capitán, las máquinas de compresión es lo que utilizamos en los hoyos negros en fase 2, puesto que, su nivel de destrucción es bajo y poco invasivo; sin embargo, en un mínimo tiempo pueden ser mortales y destruir toda materia y luz que oscile provocando un colapso gravitatorio.
Los hoyos negros de poca masa sólo se pueden formar si la materia es comprimida a enorme densidad por grandes presiones externas. Pero en este caso, el agujero puede sostenerse a sí mismo, contra la fuerza de la gravedad.
Lo que hace la maquina en resumidas cuentas es atrapar el agujero y encapsularlo eternamente.
-Nos está diciendo que su fu funcionalidad es como una boba de hidrogeno –sugirió en tono de pregunta Evander.
-¡Exactamente! –Exclamó el científico con su índice levantado–, solo nos queda un detalle. La máquina necesita una gran cantidad de agua para su funcionamiento de compresión.
- ¿De cuántos litros estamos hablando? –preguntó el capitán exasperado.
-Medio billón de litros –contestó Papaloukas con sus lentes en la mano.
- ¡Medio billón de litros! ¡Santos Espíritus Galácticos! Es lo que produce la base en un año para mantener la ciudad –fraseó Evander con la boca abierta.
-General, el agua solo sería utilizada para darle movimiento al flujo gravitatorio de la máquina, después se mantendría utilizable para la sustentación de la ciudad, aunque existe otra solución; las napas subterráneas del sector (3).
-¿Qué? –Gritó compungido Evander–, en ese sector no habido agua desde la quinta guerra.
-Sí señor, el Cyberdron (A) arrojo información de que en ese sector se encontraría napas subterráneas utilizables.
- ¡Es eso posible! Nuestros instrumentos no han captado la presencia de agua hace años –agregó Acacius
-ya se lo he dicho señor, los Cyberdrones son máquinas excepcionales.
-Ok, ¡muy bien! – Acacius, prepare la nave de exploración y carguen las máquinas de compresión, usted ira con Papaloukas.
-Entendido señor –respondió con la mano firme en su gorra.
-Y una cosa más Capitán –prosiguió Evander –cuídela a “Ella”…, ya sabe cómo es…
-Sí señor, lo haré.
El General movió su bigote en señal de aprobación, retirándose de la sala de control con su pipa en la boca y sus manos cruzadas por la espalda.


3

“Atón”, era la primera civilización que lograba establecerse en el espacio después de la sexta guerra mundial. Su población no sobrepasaba los dos millones de personas. La mayoría de los habitantes de la ciudad eran humanos exteriores; solo quedaban pocos verdaderos terrícolas, “Los últimos”, así los llamaban los Atonarios.
Atón era una verdadera ciudad flotante en la estación espacial Infinitum, su abastecimiento era autónomo, así como su capacidad de generar agua, oxígeno y comida para los habitantes.
-¿Sabía usted de Atón señor? –preguntó Acacius Abreu con una sonrisa en la cara, mientras caminaban juntos a la zona de despegue.
- No, creo que me perdí esa clase de historia.
-En fin, tratamos de que Atón fuera lo más similar a la tierra; pero obviamente eso solamente es valorado por algunos de “Los últimos”
- ¿Usted es uno de Los últimos Acacius? –preguntó el científico con el pelo en la cara.
-No, no lo soy; pero mi hijo si lo era –dijo con los ojos vidriosos –. Su madre lo crió como en la tierra, ella me ha contado como era antes de las guerras. Quién no apreciaría un lugar tan bello como ese que señalan en los libros, arboles, flores y aves por doquier, Quizás podamos reconstruir su atmósfera, aunque tardaríamos siglos.
Los científicos caminaron hacia la nave con una preciosa vista de la ciudad.
¿Acacius quiénes son aquellos jóvenes que nos esperan?
-Oh, permítame presentarlos. Ella es nuestra piloto del R-2 La señorita Sara kouzouni y el corpulento es su copiloto Max “EL Bicho”. 
- ¡Gracias por lo de corpulento Acacius! –respondió Max gruñendo entre dientes.
- ¡Bienvenido señor Papaloukas! –dijo Sara con delicada voz mientras subían a la nave.
-Supongo que ya recibió la orden del Capitán Evander –interrogó Acacius a la chica.
-Así es, señor, viaje de expedición al sector (3) y verificar posibles napas subterráneas.
-Está en lo correcto Kouzouni –dijo el Capitán asintiendo con la cabeza.
- ¿Qué habrá sido de los otros Drones? –insistió el oficial.
- ¡Ah!, gracias por recordármelo, Operadora, Sofía, tiene algún reporte de los Drones (B y C) –Preguntó mirando el monitor.
- Solo del Cyberdron (B) señor del sector (1 y 2). Hoyos negros en fase dos en condición estables por el momento señor.
-Bueno señores, el informe del Dron (C) aún no ha llegado, pero, así como vamos nuestra tendencia es preocuparnos del sector (3) –concluyó someramente
- ¡Gracias Sofía!
-De nada señor.
-¿Cuánto tardaremos en llegar a la tierra? –preguntó el científico mirando a la señorita coquetamente.
-No sea ansioso señor Papaloukas; la tierra no es un lugar muy grande –respondió Kouzouni con una sonrisa entre labios.
-Y tampoco es muy agradable –interrumpió Max mientras se acariciaba la barba.
-¿Usted no sabe nada del sector (LUT) verdad? –se dirigió Max en tono irónico hacia el científico.
-Guarde silencio cabo, eso solo es un mito –agregó Acacius ceñudamente.
-No lo creo señor –contestó excitado–, es mucha coincidencia que en el sector (3) donde antiguamente estuvo la ciudad de París, existan napas subterráneas. Quizás ahí exactamente aun vivan los verdaderos “Últimos” –aseveró Max entusiasmado.

- ¿Qué es el sector (LUT)? –insistió confundido el científico.
-Es solo un mito; veras, cuando se construyó Atón los ingenieros y constructores corrieron el rumor de que en las profundidades del sector (3) existía la última ciudad humana en la tierra; pero se dice que solo lo hicieron para entregar esperanza a los ciudadanos de Atón. La verdad es que nada puede sobrevivir allá abajo, ahora es solo rocas y desiertos. 
- ¡Solo rocas y desiertos! –interrumpió Sara Kouzouni mientas aterrizaba la nave.
- ¡Caballeros!, hemos llegado –dijo Acacius mientras todos los tripulantes se miraban con más dudas que certezas en la nave.


4

Sara Kouzouni era una mujer atractiva, de finas manos, ojos verdes y pelo negro azabache. Se había graduado de geología en la universidad de Atón y se unió a las fuerzas por invitación de su tío; Lucas Evander Kouzouni. Su temple la convirtió en una mujer avezada y pronto fue considerada como una de las mejores piloto Atoriana.
- ¡Así que usted es el famoso Astro-físico! –dijo Sara mirando de soslayo a Víctor.
- ¡Usted está en lo correcto señorita! Y matemático también –agregó soberbiamente.
Sara se encontraba emocionada por la visita de Víctor Papaloukas. Era un hecho público y notorio la fama del científico en el planeta X21, cuestión que deslumbraba admiración.
 En un instante pensó en preguntar más íntimamente; pero en seguida desistió.
Víctor interrumpió sus pensamientos y dijo:
- “Una corteza planetaria es igual que la piel de una mujer en el ocaso sideral”
¿Conoce ese verso señorita Kouzouni? –dijo el científico mirándola fijamente.
-Claro que sí, es del famoso geólogo y poeta lunar “Salem de Monte Venus”
Ella sonrió y él comenzó a relatar versos del poeta “Salem” que conocía desde su juventud hasta que…interrumpió el Bicho, mirándolos a cada uno de hito a hito celosamente.
- Doctor, ¿Será posible calcular cuantas personas pueden vivir con medio billón de litros? –preguntó Max el Bicho entre broma y entre enserio.   
-Sí, todos es calculable en teoría.
-Pero, suponiendo que nos encontramos, con toda una civilización humana sumergida a unos cien metros bajo tierra. ¿Sería factible? ¿Es posible que sobrevivan?
- ¿Te refieres al sector LUT? –agregó Acacius.
-Sí, ¡Es muy posible idiota! Y también comerían ratas subterráneas –se burló Sara con sus labios fruncidos; Víctor sonrió.
-Todo es probable en la existencia mientras haya agua, pero calculando la devastación de cuatro guerras atómicas, y todo el proceso de extinción hasta nuestro año actual 3028, solo pudieron haber sobrevivido cerca de ocho familias, esto es, menos de treinta personas.
-Perfectamente “Los Últimos treinta” –agregó Acacius.
-Y su desarrollo morfológico sería totalmente distinto al nuestro. Es muy probable que estén mimetizados en piedra y arena según su hábitat natural.
- ¡Un momento! –Exclamó Max “El Bicho” con ojos de huevo frito –, estás diciendo que probablemente Los Últimos sean unos monstruos hechos de piedra y arena.
-Solo a nivel cutáneo –dijo el científico mientras se paraba de su asiento –, su piel estaría solidificada, sus ojos enceguecidos y su olfato y oído cincuenta veces más desarrollados que el nuestro.
- ¡Santa Galaxia! –dijo el bicho meneando su cabeza.
-Operadora, Sofía, prepare alineación de Drones para el sector (3) –habló Papaloukas al dispositivo de su muñeca derecha.
- ¿Cuánto tardará la alineación? –preguntó Acacius un poco excitado.
-Solo veinte minutos. En cuanto llegue Cyberdron (C) podremos preparar las máquinas de compresión.
Los tripulantes se dirigieron módulo de servicio rápidamente; se pusieron los cascos y trajes espaciales, activaron los dispositivos de respiración, radiación y control de presión.
-Bueno, Trajes listos, Drones listos ¿Qué nos falta? –preguntó Max.
-Capitán, necesitamos la autorización del general Evander –prosiguió Víctor.
-Llamando al centro de mando Infinitum, Operador comuníqueme con el general Evander. –Se dejó abierto el comunicador –Capitán Acacius tiene autorización para proceder. 
- ¡Entendido general!
-El traje nos mantendrá cómodos y ligeros, nos protegerá del frio y del calor; los comunicadores están abiertos. Sara, tú te quedaras guiándonos por el monitor; Max y yo acompañaremos al señor Papaloukas al sitio de impacto.
-Señorita Kouzouni ¿Cuál es el lugar específico donde cayó el meteorito?
-Es el monte de “Los Elíseos”, Señor. A dos kilómetros del sector (LUT)
-Muy bien, active los Transportadores del R-2; y prepare el programa de las máquinas de compresión.
-¡Es hora de abordar científicos! –dijo Acacius Abreu mientras bajaban los transportadores del módulo de descarga.

5

Al bajar los Transportadores del R-2, Max se quedó un poco intrigado y pensativo, había llegado el día en que realmente podía estar cerca del sector donde muchas veces en su vida había soñado. El sector (LUT) representaba un lugar de esperanza para los Atorianos, como al mismo tiempo de gran soledad.
El panorama no era el más bello que uno podría imaginar, entre arenas y rocas se podían observar algunos vestigios de lo que fue alguna vez una bella ciudad de París la ciudad de la luz, la luz de la esperanza que alguna vez estuvo tan viva que solo era imaginables en cuentos antiguos e imágenes históricas de los libros viejos de Atón.
Alguna vez esos lugares fueron habitados por terrestres románticos y enamorados que paseaban por sus calles, un paraíso lleno de, bibliotecas, museos, plazas y restauran; de sitios elegantes, vida al aire libre, parejas besándose, niños corriendo y perros jugando, ancianos leyendo por doquier…hoy todo aquello era solo hojas de libros podridos.

Los Transportadores bajaron lentamente del R-2, en su interior estaban las máquinas de compresión lista para ser usada.
-Papaloukas, usted usara el Transportador (1); yo seré su piloto.
-Estoy de acuerdo capitán, debemos esperar que los Cyberdrones hagan la lectura del terreno, los análisis son rigurosos, al instalar la máquina de compresión, es necesario que no quede ningún detalle al azar, cualquier maniobra podría aumentar el agujero y hacer del trabajo un tormento o un suicidio –comentó el científico mientras se abrochaba el cinturón por la cintura.
-Pero… ¿Qué es lo que sucede en estos casos? ¿Es posible que el agujero nos mate señor? –preguntó Acacius con la mano en la barbilla.
-Solo una vez. –Se quedó pensativo –, una vez y fue lo más extraño que he visto en mi vida; ver a una persona desaparecer y desintegrarse por el agujero. Es algo que no es fácil de olvidar. Es como un rompecabezas que se carcome en el aire, un sonido desolador y ¡bah!... después silencio eterno.  Estábamos en las inmediaciones de los anillos de Saturno, el viejo “Hans Pride”; científico de los antiguos, un astro-físico genial, uno de los primeros investigadores de los agujeros negros. Él fue un gran mentor y me enseño todo lo que sé, salvo una cosa, no herede su aventurada y arriesgada teoría del “Acontecimientos post-eventos”, pensaba que traspasando el “Horizonte de Sucesos” podría comprobar que efectivamente solo sería transportado a otro punto del universo, fue un tipo que se obsesionó con esa idea, siendo que es considerable que si caes en el solo alcanzaras la región infinita de densidad y el final del tiempo; nadie ha podido regresar del “Horizonte de Sucesos”, quizás el Viejo Hans lo logró, y en estos momentos está en un  agradable planeta de aire y aguas diáfanas pensando en lo cobarde que soy; pero nadie ha vuelto de ahí, no tenemos como saberlo, tal vez el viejo Hans sea solo polvo de estrellas o tal vez no.
-¡Que sorprendente historia! Pero… ¿Qué quería probar el señor Pride con ese arrebato suicida? Quizás las cosas pudieron ser de un modo diferente –sentenció abrumado– ¿Quién podría tomar esa decisión en los hermosos anillos de Saturno?
-Fue solo cuestión de segundos, instalamos la máquina de compresión en un asteroide, taladramos por horas para extraer agua, cuando por fin la activamos, Pride aumento la aceleración gravitatoria, se creó una gran luminosidad que me encandilo, cuando me repuse solo logre ver a Pride cerca del agujero, me miro un segundo como adivinando lo que pensaba y se lanzó al agujero, la desintegración no fue instantánea, pude ver parte de su cuerpo perderse en el tiempo como un elástico sin retorno.
Aun trabajo en la teoría de Hans, llevo años perfeccionándola, quizás algún día logre abrir ese portal y sus secretos.
-¡Capitán! ¡Capitán! –sonó el dispositivo de la muñeca de Acacius.
-¡Dime Bicho! –respondió aun con los ojos aturdidos.
-Señor ¿Qué hago con el Trasportador (2)?
-Dirígete hacia el sector (LUT); comienza a taladrar y espera la llegada de Cyberdron (C); nosotros nos dirigiremos hacia el sitio del impacto a ver ese agujero.
-Cyberdron (A y C) alineación completa señor –sonó el dispositivo de la muñeca de Víctor.
-Gracias Operadora, Sofía.
Los Drones siguieron a los vehículos en movimiento, poco a poco se fueron alejando de la nave R-2. Iban a velocidad segura, la planicie estaba soleada, y el viento giraba haciendo pequeños remolinos de arena, a lo lejos en unos trecientos metros, se podía divisar los relieves del monte de los Elíseos.
-¡Muchachos! Se acerca una tormenta –dijo Sara desde el panel de control de la nave.
-Te copio Sara. ¿Cuánto tiempo tenemos? –preguntó el científico
-Aproximadamente tres horas afirmó Sara. ¿Es tiempo suficiente?
- ¡Eso espero!… –dijo Papaloukas mirando hacia el monte por la ventana del Transportador – ¡eso espero!… No soy muy amigo de las tormentas de arena señorita. He estado en muchos planetas secos como la tierra y el desierto puede confundir a un hombre…sobre todo cuando…
Sara escucho atenta al científico mientras se preparaba  una taza de café.


6a

No tardó mucho en llegar el Transportador al sitio del impacto. Los científicos estaban emocionados y a la vez consientes de los riesgos de la presión gravitatoria.
-¿Listo para la inspección señor Papaloukas? –dijo Acacius mientras tocaba el hombro del científico.
-Listo. Terminaremos con el trabajo lo más pronto posible capitán, debemos asegurarnos de realizar el procedimiento de acorde al protocolo, no podemos arriesgarnos a que la tormenta nos alcance.
Bajaron del Transportador y caminaron hacia el sitio del impacto. Detrás del monte de los Elíseos se podía observar aun gran cantidad de fragmentos del meteoro, estaban por todos lados; el impacto fue destructivo pero mas no invasivo entre la arena de los cerros, había terminaciones  rocosas que se reflejaban al sol mientras el viento las soplaba.
Los científicos inspeccionaron cuidadosamente el forado, tomaron muestras y siguieron su camino.
-Operadora, Sofía ¿Me copias?
-Sí, señor
-¿A cuánto nos encontramos del agujero?
-Señor no lo escucho, señor…
Se creó una rara interferencia entre los dispositivos comunicacionales que impedía que el científico pueda comunicarse con su nave personal.
-¡Sara! Me copias
-Si te escucho Víctor
-He perdido comunicación con mi Operadora, estamos en el sitio del impacto ¿Puedes ver en el monitor donde se encuentra el agujero?
-¡Que extraño! Según el monitor se encuentra en el sitio indicado, pero no logro ver actividad
-Es imposible. Solamente una potente proyección lumínica podría camuflar el agujero, quizás debamos verlo del otro lado del impacto.
-Yo iré –dijo Acacius adelantándose a paso decidido.
-Se precavido viejo –respondió Víctor en voz alta.
Acacius camino deprisa hacia el otro extremo, su respiración agitada se podía escuchar por los dispositivos, el soplido de su boca se incrementaba.
-Sara, chequea órganos vitales del capitán
-Están estables, pero presenta aceleración cardíaca en aumento.
-Acacius, no debes agitarte, cuida las energías el poder de atracción gravitatorio del agujero produce cambios fisiológicos, puede que te desmayes o veas alucinaciones.
-Oh, ¡Santas Galaxias! Ahí está. Ya lo veo, y si, es efecto del sol, aun esta de pequeño tamaño –dijo el capitán agitado –preparen los Cyberdrones.
-¡Excelente! Cyberdrones  (A y B), preparen transformación a robot de expedición. Sara comunícate con Max, necesitamos saber si ya terminó de taladrar en el sector (LUT).
-¿Max?
-Aquí Sara, te copio.
-¿Terminaste de taladrar? Víctor ha ordenado Transformación de Cyberdrones.
-¡Dame un segundo muñeca!  A ve…a ver… ¡Ya está! Perforación finalizada.
-Ya estamos listos señor; la perforación del sector (LUT) Se ha completado.
El científico ingreso una clave en el dispositivo de su muñeca y ordeno a los Cyberdrones que se transformaran a modalidad robots. Los Cyberdrones (A y B) se acercaron al Transportador del R-2 y comenzaron a trasladar  “La Máquina de Compresión” hacia el agujero, mientras que Cyberdron (C) terminaba la extracción de agua del sector (LUT), finalmente los Robots se alinearon debajo del agujero haciendo un triángulo perfecto, activaron una capa protectora encapsulando el agujero, Cyberdron (C) dejo fluir el agua con gran velocidad hasta que la capsula se encontraba repleta.
-¡Cyberdrones! Mantengan la estabilidad de la capsula –ordenó Papaloukas a los Robots mientras la presión enterraba sus botas en la arena.
-¡Acacius! ¿Me copia?
-¡Dígame señor! –dijo el capitán con una voz cansada
-Mantén la distancia de la capsula, la presión gravitatoria es muy peligrosa, los robots tardaran en comprimir en agujero.
-¡Víctor! ¡Víctor! ¿Me copia?
-Sara, la escucho, dígame
-Las pulsaciones de Acacius están disminuyendo, se está desvaneciendo.
-¿En cuánto tiempo? –preguntó el científico afligido.
-En menos de 3 minutos
-¡Rayos y Demonios! –exclamó Papaloukas preocupado.
-Acacius. No se mueva de ahí. Iré por usted, su corazón esta agitado. –dijo el científico por el dispositivo de mano.
-¿Qué sucede? No necesito ayuda señor, no venga. Aquí tengo todo lo que necesito, la tierra es muy hermosa, hay árboles, flores y aves por doquier…y hay…
-¡Acacius! –Dijo Papaloukas consternado –no existe tales árboles, ni flores, ni aves…Aquí solo hay rocas y arenas, es el año 3028, ya no hay nada, la ciudad está muerta.
-¡Si hay ciudad! ¡Qué bello es Paris! Sus calles, la torre Eiffel, ¡Hay personas vivas y están caminando señor! ¡Venga Papaloukas! Hay que rescatar a toda esa gente.
-Acacius, París ya no existe, toda esa gente desapareció después de la sexta guerra mundial. Usted mismo me lo dijo.
-Pues le mentí, usted solo viene a este planeta a ganar más fama con sus Cyberdrones. Pues yo le diré; Atón jamás ha perdido la esperanza de encontrar a Los Últimos, esperamos muchos años para encontrarlos. Y al fin están vivos, y los estoy viendo a todos en este momento.
-Acacius. ¡Escúcheme! –Grito el científico apresurando el paso lo más que podía –ellos no son reales, mire bien estamos en un desierto, esa gente no es real, su corazón está descendiendo, manténgase quieto.
-¿Mi corazón? –esa son patrañas, ¿Si mi corazón está mal porque el suyo no?
-Porque el mío es de metal –Dijo resignado –solo espere un poco más ya llegare allí, solo no toque la capsula, no camine hacia ella.
-Señor hay un niño, se me está acercando. Oh, jamás he visto uno de la tierra; son muy distintos a los de Atón. 
-Acacius no le hable, ese niño no es real. Hay muchos niños en Atón, igual de pequeños cuando volvamos a la nave iremos a verlos.
-¡No son iguales maldito bastardo insensible! He obedecido sus odiosas órdenes desde que llego a la tierra –dijo Acacius con los ojos ensangrentados y a punto de estallar–, Usted no sabe nada de niños. Yo tuve un hijo, era así de bello. Se parece a él… ¿Diego? Eres tú… ¿Diego?...   
-¡No toque la capsula! ¡No lo haga! –dijo el científico de rodillas en la arena…y solo pudo ver una parte del cuerpo Acacius desvanecerse en el tiempo infinito. Lo último que escucho de Acacius por el dispositivo fue decir: “¡Este es mi hijo!”  “¡Este es mi hijo!” con una voz de espanto que se desvaneció en un frío silencio.


  
6b

Los robots terminaron de encapsular el agujero comprimido y sellaron la máquina de compresión. Sara y Víctor estaban atónitos por lo sucedido. Era difícil sacar la voz después de una perdida humana. Cada vida de Atón eran mil vidas, una herencia terrenal que se esfumada en el universo.
-Víctor, aún queda Max. La tormenta se acerca y no contesta el dispositivo, ve a buscarlo –sollozó Sara angustiada.
-De acuerdo, iré por él –dijo el científico con la garganta hecha trizas.
Se subió al Transportador y se dirigió al sector (LUT). Los robots subieron la máquina de compresión y cambiaron su modalidad a Dron.
Cuando llegó solo encontró un agujero en la arena, el Transportador del R-2, y un taladro abandonado.
-¡Max! ¡Max!
Llamó dos veces por el dispositivo sin lograr comunicación. Se acercó al agujero; pero solo encontró un fondo vacío sin señales de vida. Y a sus pies, entre la arena, se  deshacía un cartel con el viento que decía: “Aquí yacen  Los Últimos Terrícolas”…

***