martes, 29 de noviembre de 2016

El Incidente del Planeta 2005





[“El siguiente texto es  un relato escrito por el desaparecido astronauta Andrócles de Nervo, en su última misión al planeta 2005 . Su  bitácora  espacial contenía documentos y fotografías del incidente del año 3125; según naves investigadoras de aquellos años posteriores al incidente, no  se encontraron vestigios de habitantes o vida en el planeta 2005, Y hasta la fecha, las investigaciones del centro galáctico no ha localizado el paradero del astronauta Andrócles, enviado bajo la inspección planetaria del 3 de Agosto del 3125”]
Documento desclasificado por S.A Galáctica.-
    
Cuando aterricé en este infame lugar el viento soplaba en la oscura lobreguez, los pináculos y montículos montañosos se divisaban desde lejos. La niebla azul oscura se desplazaba entre las sombras de la planicie rocosa, mientras un rayo azul eléctrico salía de la abertura de la tierra infectada de pequeñas larvas y dípteros alargados. En una llanura del extremo noroeste encontré tumbado el esqueleto gigantesco de un animal irreconocible, saque muestras para investigar, pero mi sistema no tenía ningún arquetipo para definir su estructura molecular; entre medio de huesos y escombros divisé un letrero que decía: “Bienvenidos a la ciudad de FY Imperial, diez mil habitantes” y una estructura de acero fortificado que parecía una olvidada base militar. Un vehículo de expedición 2100-Org- se deslizó por las maldecidas tierras del planeta, haciendo sonar el claxon como si fuera a chocar con un montón de rocas, dando la impresión de estar acompañado en medio de esta desolación, cuando lo vi, me escondí detrás de la llanura más cercana a la base. El 210o-Org- se acercó a la compuerta de la base militar, y comenzó lo que parecía una inspección rutinaria. El vehículo disponía de seis ruedas fortificadas junto a un parachoques frontal, una luz violeta marcaba los sensores de movimientos en la planicie rocosa, y un foco de luz en el frente que iluminaba entre las tinieblas. En el hangar logré divisar decenas de máquinas desmanteladas: naves excavadoras, robots transportadores y armas de corto alcance, todas carcomidas y oxidadas por la tétrica niebla de la meseta depredada. Al detenerse el vehículo, un hombre alargado de aspecto sobrehumano y ojos negruzcos se bajó del 210o-Org- y caminó hacia la puerta principal; en el interior de la base habían cientos de monitores abandonados y carcomidos por el óxido difuminado de la meseta, lo sé, porque lo investigué previamente; fue entonces cuando el ser alargado de aspecto humanoide extrajo de su cinturón un pequeño proyector y comenzó a comunicarse en un extraño e incomprendible dialecto extraterrestre que no comprendo, dijo: ¡“ke-jue-il-ce-nak”! era lo que pronunciaba mientras se teletrasportaba entre la oscuridad de los fríos módulos de la base y me dispuse a seguirlo. Cuando llegó al visor principal manipuló su foto proyectora extrayendo la información de la nave, me acerqué a él sin que me pudiera detectar y se dispuso a observar las imágenes: se proyectó un grupo de personas ordenando decenas de cajas que decía: “Empresa Galáctica y colonización planetaria”, y niños que se deslizan en pequeñas naves de hierro rojo y fluorescente, mujeres y hombres cargando armamento de grueso calibre, con trajes espaciales, decenas de militares soldando estructuras de hierro; parecía una perfecta labor de colonización que por algún inexplicable motivo ya no se encontraba en ejercicio. Los hombres de las imágenes comentaban que en las inmediaciones de las cimas montañosas, era posible extraer un costoso mineral para las futuras extracciones, mientras observaban a sus hijos deslizarse en las micronaves. Pero después hubo una extraña interferencia y el ser sobrehumano no pudo seguir viendo lo que sucedía; quizás esa sensación lo alertó de algo,  quizás venía de un planeta aledaño a investigar lo sucedido; o solo se detuvo en su viaje interestelar a observar lo que acontecido por curiosidad; lo cierto es que lo que ocurrió a continuación fueron los eventos más extraños que me ha tocado ver en cualquier viaje hiperespacial.  Entre una compuerta que se abría y se cerraba constantemente, y sin generar un sonido audible, estaba atorada la cabeza de un extraterrestre de gran envergadura, tenía los ojos grandes y negros, con leves manchas rojizas ramificadas, sin pupila aparente o alguna forma de iris colorida semejante al humano interplanetario promedio; sus pómulos lucían fosilizados, y sus mejillas estaban necrosas. El ser sobrehumano se acercó lentamente a la compuerta y extrajo un aparato puntiagudo de su abdomen y lo incrustó en la cabeza putrefacta [no puedo señalar si existía  partes del cuerpo del extraterrestre, porque jamás lo pude ver completamente] luego extrajo un líquido de color grisáceo de su cerebro y lo bebió de un sorbo; el ser sobrehumano cayó al suelo y convulsionó repetitivamente, su cuerpo se inflamó y se llenó de yagas y venas verduscas, su brazos y piernas se alargaron aún más, su piel se tornó membranosa y su cabeza creció colosalmente, como si inflara un globo. Se había trasformado en un monstruo, una abominación del solitario planeta; Después comenzó a moverse desorientadamente por todos lados, jadeaba y babeaba sin descanso, como un canino rabioso; golpeó varias veces las paredes fortificadas de la base, como queriendo buscar una salida, hasta que logró huir; lo seguí sigilosamente escondiéndome en los objetos que arrojaba por doquier, caminó doscientos metros por la acidez de la tierra hasta llegar a un montículo, cerca de una llanura y se desplomó; lo vigilé desde lejos por tres horas a lo menos hasta que me quedé dormido…, luego, desperté con un fuerte movimiento telúrico…, el extraterrestre no estaba en el lugar donde lo vi por última vez; caminé hasta la llanura y subí por una pendiente, y pude divisar que a lo lejos el extraterrestre caminaba aturdido nuevamente; otro fuerte temblor movió mis pies, y un gran forado se formó al lado del desorientado monstruo, la tierra se quebrajó de golpe y sin aviso, en un instante, sin siquiera comprender lo que sucedía, se desplegó un enorme tentáculo que asomó del orificio, a los pies de alienígena; después fueron dos tentáculos, después cincos, y así prosiguió hasta que un enorme bestia salió a la superficie; tenía una cabeza similar a la del extraterrestre, incluso casi humana, pude ver que sus ojos lucían pupilas amarillentas verdosas; una nariz y una boca bien definida, como los rasgos de un muñeco de cera;  sus colmillos eran gruesos y parejos,  venas inflamadas y azulinas se desprendía de sus mejillas; era una cabeza casi humana, salvo por su color verduzco grisáceo; mis ojos no podían creer lo que veían;  quedé estupefacto ante tal imagen desfigurada; una cabeza cuasihumana con cientos de tentáculos estaba delante de mí; pensé por varios segundos en la causas de esta inexplicable monstruosidad, quizá los habitantes experimentaron genéticamente con nuestro ADN, y su fuente proteica se mezclado con algún extraño animal de este planeta, que dio como resultado una cabeza tentaculada de doscientos metros de diámetro, o solo es una aberración creadas en las profundidades de este infierno, ¡Que más puede ser! Ni un Dios alternativo de la interconexión galáctica ha creado semejante cosa. En un momento una ráfaga de viento cegó la imagen,  y en mi poca visión atónita y desfigurada, vi deslizar la cabeza tentaculada por la planicie de la llanura, el extraterrestre la observaba como si no le temiera, como si existiera alguna conexión entre ellos; el alienígena, quien antes fuera un ser sobrehumano se acercó lentamente hacia un tentáculo de la monstruosa cabeza, pero fue apresado mordazmente por la membrana, el apéndice se abrió de improviso y mostró una boca pegajosa con dientes diminutos, al verse atrapado el alienígena emitió un espantoso chillido que se escuchó en todo el valle, como una señal de auxilio; luego una nave en forma de espada descendió del espacio y dejó caer un rayo violeta en la colosal cabeza ; el monstruo estaba paralizado, y el alienígena fue liberado antes de ser devorado por el tentáculo. La cabeza tentaculada retrocedió y se escondió en su fosa, en ese momento me dispuse a acercarme lentamente, entre los pedazos de roca cristalizada, pero fui apresado y encarcelado, una enorme bestia alienígena me sorprendió en un segundo, y cuando volteé a mirar, el valle estaba inundado de seres con cabezas prominentes e inexpresivos ojos negros.


***

Cuando desperté no puede contener el miedo, al principio no podía creer lo que estaba viendo, me encontraba en la nave de estos extraños alienígenas apresado y sin ninguna posibilidad de escapar, probablemente me habían adormecido con alguna sustancia somnífera o simplemente usaron telepatía para controlarme; las jaulas eran transparentes y de un material acuoso que no pude descifrar, al tocarla se expandía y contraía como si fuera de hule; a mi alrededor, habían cientos de jaulas del mismo material, en su interior estaba toda una multitud de humanos desaparecidos, hombre, mujeres, niños y ancianos; e incluso múltiples armas y robots de transporte, luego, –pensé –: ¡he aquí toda la ciudad  Imperial de FY!, ¿Serán los diez mil habitantes apresados por esta horda demoníaca de alienígenas? Ya todo cobraba sentido, las imágenes de la colonización, hombres y mujeres trabajando, niños jugando en sus micronaves, todo aquello que sería una gran comunidad para  habitar este planeta hostil estaban atrapados en estos tubos acuosos sin saber qué destino nos esperaba. A mi derecha pude ver el rostro de una mujer que intentaba escapar del cilindro, estiraba sus manos hacia mí, y gritaba pidiéndome auxilio, pero nada podía hacer, asimismo, ocurría a mi izquierda, un anciano sin voz solo me miraba con cara de desolación y en frente podía ver a un niño con la mirada perdida y sin ninguna emoción; cientos de quejidos y alaridos aterradores aguzaba mi oído. De los tubos acuosos emanaban decenas de cilindros enredados que al parecer llegaban a una gran válvula en el centro de la nave, allí una extraña succión con ruido metálico hacía eco en todo el bastimento; cuando avisté hacia el inferior de la nave fui testigo de la preparación más macabra de mi existencia, los alienígenas estaban organizados en hordas estructuradas, con dirección hacia la puerta principal, de pronto, un ruido metálico que ensordeció a todos los humanos atrapados, la puerta principal se abrió crujiendo como mineral torcido, y poco a poco comenzaron a vislumbrarse las gelatinosas partes del cefalópodo, la colosal cabeza tentaculada ingresaba a la nave, deslizándose con sus membranas ventosas y su estructura deforme; ¡Dios santo! –sollocé–, ¡Este es el fin! No hay manera de escapar; la cabeza cuasihumana sonreía escalofriantemente, la muchedumbre gritaba de espanto al ver al titánico monstruo; la horda de alienígenas se alistaron alrededor de la bestia y jalaron las palancas de los tubos acuosos, el monstro estiró sus múltiples membranas hacia los cilindros y atrapó a los humanos uno por uno; algunos caían y se reventaban en el suelo, otros eran desgarrados por los filamentos de los tentáculos, otros morían aplastados por el mando voraz; el cefalópodo engullía sin piedad a ciento de personas, vi caer a niños y mujeres por su boca, aún con vida y gritando entre desesperación y suplicas horrorosas, el pánico cundió entre la sangre, podía sentir los gritos de cientos de personas desde el abdomen de la bestia y oír como la acidez de sus vísceras los desasía  sin piedad. Un grupo de humanos intentó organizarse y escapar, pero fueron apresados por los alienígenas que no dudaron en aplastarlos y devorar sus partes; muchos murieron por la impresión, los ancianos eran devorados ya muertos, y los restos de cadáveres fueron licuados por un motor que bombeaba en el centro de la nave. Dentro de toda la desesperación que sentí y de lo inimaginable y horripilante de la situación, pude escapar de los tentáculos del monstruo, entre la abertura de la nave y los cilindros acuosos, me camufle con restos membranosos de la bestia, me quedé ahí inmovilizado por horas, hasta que deje de sentir ruidos o gritos de espanto, la masacre había finalizado, la cabeza tentaculada había devorado a cientos de humanos en tan solo cuatro horas. Entre el tubo acuoso y las paredes de la nave pude ver un forado que daba al valle, me deslicé simulando ser una parte viscosa del abdomen de la bestia y escapé, caí sobre la parte inferior de la nave y los restos de filamentos membranosos del cefalópodo amortiguaron mi caída, me arrastré por la arena hasta llegar a una trinchera rocosa donde me escondí, estuve horas paralizado, esperando que la nave despegara de una vez y poder así gritar mi espanto. Pensé por un momento que los alienígenas se habían percatado de mi escape, y que volverían por mí, pero la nave prendió los motores y comenzó a despegar, pude ver como cientos de restos humanos eran arrojados a la arena, como desperdicio espacial, restos que habían sido licuados previamente en su interior, corrí y corrí lo más veloz que pude, aterrado y sin descanso y no voltee jamás. Me escondí en la base militar y revisé cada archivo que encontré, buscando respuestas a la espeluznante situación, pero no halle indicios del incidente. Cuando me disponía a regresar a mi nave y abandonar este desgraciado lugar, encontré en los escombros un visor que parpadeaba, y en su contenido un mensaje en dialecto alienígena, lo descifre con calma una y otra vez, sin creer lo que decía…, me habían enviado a un planeta de donde jamás escaparía.      
“¡ATENCIÓN!  ¡ATENCION! EL EXPERIMENTO HA FUNCIONADO, HEMOS ENVIADO HUMANOS PARA  ALIMENTAR LA GRAN CABEZA”

GTF


                     

No hay comentarios:

Publicar un comentario