sábado, 29 de octubre de 2016

LA MALDICIÓN DE LA PRINCESA DE QUAOAR





1.

EL DESCUBRIMIENTO

La máquina proyectora térmica parpadeaba rutilantemente en el oscuro vacío de la habitación, comenzó a buscar sobrevivientes en la nave NODRIZA3,  su espectro de luz se deslizaba en línea horizontal y vertical por todo el apartamento de la nave de la Realeza Quaoriana. Uno de los científicos investigadores el señor: Zenón  Caristeas; acompañado de un grupo de astrofísicos llevaba un tiempo en la búsqueda de sobrevivientes en las inmediaciones de la órbita de Nibíru, revisaban cada lugar oculto de las naves abandonadas, esperando hallar algún tripulante con vida:
-¡Zenón! ¡Venga aquí por favor! –habló uno de los astronautas mientras apuntaba con su linterna en la oscura habitación.
El respirar tétrico y afligido se escuchaba detrás de la escafandra húmeda de los astronautas.
-¡Allí! Justo ahí, puedo ver una cápsula criogénica Señor, es de aquellas que reportaron perdida desde la central. –dijo Arsenio.
-¡Vaya a investigar cabo! ¿O le da miedo? –Agregó Damián burlándose.
-¡De ninguna manera señores! Para esto y mucho más fui entrenado varios años–replicó Arsenio con orgullo.
Los astronautas se acercaron lentamente a la cápsula criogénica, su aspecto era cilíndrico y alargado, en la superficie yacía la escarcha de un gélido y frio aire fantasmal.
-¡Cielos Santos señor! Ve usted lo que mis ojos ven –dijo Arsenio mirando de  soslayo Zenón.
-¡Así es! –baladró Zenón en voz baja.
- Oh. Es una mujer. Tiene un aspecto joven. ¿Será la princesa del planeta Quaoar? –preguntó Damián sin obtener respuesta.
-¡Es muy probable! Esta nave ha sido reportada perdida por la realeza del planeta enano.
-¡Muy bien! Empaquen todo. Nos llevaremos la cápsula a la central AZN5. Obtendremos ahí nuestras respuestas. –ordenó Zenón en tono de mando y frunciendo sus gruesos labios.

2.

EL ENCUENTRO

La nave de expedición aterrizó en la Central Espacial AZN5, sin ningún sobresalto aparente; las estrellas titilaban a lo lejos, la paz reinaba en la galaxia.
-¡Atención central! , reportándose nave de expedición [L1] de misión nave NODRIZA3, hallamos una cápsula criogénica con una mujer en su interior, joven al parecer, solicito permiso para ser internada en la clínica espacial. Operadora. –exclamó Zenón  por el fonovisor mientras se bajaba de la nave.
-Permiso concedido. –clamoreó una voz platinada.
Los astronautas trasladaron la cápsula a la clínica central con la mujer en su interior. Al llegar las enfermeras se percataron que aquella mujer tenía los rasgos de la realeza de Quaoar, su piel era de rosa transparente y sus ojos de un azul verdoso profundo, su cuerpo perfectamente proporcionado conjugaba con su pelo de oro cristalizado.
-¿Dónde estoy? –preguntó la princesa en voz baja y aturdida mientras se acomodaba en la camilla.
-¡Buenos días! Usted se encuentra a salvo, en la central espacial AZN5 –contestó la enfermera mientras le acomodaba la almohada –llegó hace cuatro días, estaba exhausta, pero ya se encuentra bien, el capitán Zenón la encontró en la nave NODRIZA3. ¡Oh! Que coincidencia, justo viene a visitarla.
Entró el capitán acompañado de los tres astrofísicos y unas rosas blancas en la mano. Las puso en una jarra de agua. Luego se presentó.
-¡Buenos días princesa! Soy el capitán Zenón Caristeas, líder de expedición y ellos son: Arsenio Dalaras, astrofísico experto en rescate y segundo al mando; Damián Lemonis nuestro astroquímico y Trifón Zeta  piloto mecánico de la nave de expedición [L1]. Saluden muchachos.
-¡Encantada de conocerlos! Muchas gracias por salvarme astronautas. Mi padre, el rey KA, del planeta Quaoar estará horrado de agradecerles.
- ¡No hay de que…! –Respondió Zenón –es  solo nuestro trabajo princesa. ¿Sabe usted cuanto tiempo llevaba dormida? ¿Nadie le ha comentado aquello? –preguntó Zenón levantando una de sus cejas con un aire de coqueteo y seriedad.
-¡No! –Respondió la princesa entre las sabanas–, su rostro color rosa se ruborizo en  suaves tintes color guinda.
-lleva ciento nueve años en estado criogénico, que para nosotros es una eternidad; los terrícolas más longevos pueden llegar a los ciento cincuenta años fácilmente, tenemos una vida corta en comparación a la suya, pues solo ha estado perdida un mes de un año del planeta Quaoar. Su nave desvió el curso y navego sin rumbo fijo por la órbita de Nibíru.
¡Rayos! ¡Qué dramática situación! –masculló la princesa.
¿Sabe usted que ha pasado con la nave NODRIZA3? ¿Por qué desvió tan dramáticamente su rumbo? Y lo más extraño… ¿Dónde está el resto de su tripulación?
-No lo sé capitán, he olvidado todo. Solo recuerdo que me llevaron a la nave NODRIZA3, un grupo de aldeanos y después solo veo la cara de mi padre. Parecía preocupado. Pero más que eso…no puedo recordar –dijo la princesa con la mirada gacha.
-¡Esta bien! Debe descansar ahora. –exclamó Zenón un poco preocupado de la salud de la soberana.
En ese instante el monitor  cardíaco comenzó a parpadear, una luz roja se apagaba y encendía en señal de alerta, la línea de las pulsaciones se deshacía como una firma nerviosa; los científicos pasmados ante tal panorama llamaron de urgencia a la enfermera de turno; el rostro de la princesa pasó de rosa a un blanco que trasparentaba los contornos de su cara, dejando ver sus huesos y vasos capilares tras de la piel. Su cráneo parecía hincharse y achatarse a la vez en una horripilante pulsación, como un globo a punto de reventar.  
-¡Santo Cielos! –gritó Trifón zeta, sorprendido y asustado a tal punto de esconderse detrás de una camilla de levitación.
-¡Mantengan la calma! –pronunció Zenón con voz estentórea.
-¡A un lado! –ordenó la enfermera –. Debemos estabilizar los órganos más importantes. Si fallan ambos corazones la perderemos.
Los científicos retrocedieron varios pasos ataras y se quedaron mudos observando a las enfermeras mientras reanimaban a la princesa Quaoriana.
-¡Al Fin! Ya está. Su primer corazón se encuentra estable. El segundo tendrá que esperar. Sin él no podrá realizar sus funciones básicas. Debemos esperar hasta que se recupere. Por mientras estará en un coma profundo. Desde luego necesitará descanso señores. –dijo la enfermera superiora haciendo una mueca con la boca.
-¿Cuándo estará lista? –Preguntó Zenón –, necesitamos interrogarla para el reporte de rescate y expedición del [L1]. La central nos exige el informe de protocolo.
-¡Lo siento señores! No estoy en condiciones de entregar un día o fecha exacto, en estos casos solo hay que esperar… –replicó la superiora.
Los científicos se miraron consternados y preocupados por la actual situación de la princesa, y sin más preámbulos abandonaron la sala de recuperación.

2b.

EL TRANCE
(En un Sueño Profundo…)


[Un grupo de aldeanos observaban el sol naranja purpurino que se dejaba caer tras el horizonte rojizo del lago Ulelek del planeta Quaoar. Los habitantes, de cuerpos selváticos y piel árida admiraban la grandeza del rey KA, un Quaoriano guerrero de la segunda dinastía de los recolectores imperialistas. Su hija, la princesa INA, era la única heredera de la última dinastía. El trono debía traspasarse en la ceremonia del primer ciclo estelar del planeta plutoniano. Quaoar tenía un solo dios “Boro” que sometía a los aldeanos a horripilantes sacrificios. A orillas del lago Ulelek emergía una gran bestia innombrable con dentadura filosa y poderosos tentáculos. Boro ordenaba los macabros sacrificios, mientas la bestia desollaba vivo a los aldeanos para luego ser devorados. El rey KA, ante tamaña abominación solicitó la ayuda de los habitantes del planeta Xz, en las inmediaciones de la órbita de Nibíru, KA acepto la ayuda de los Dioses Niburianos, pero a cambio de ello pidieron el alma de la princesa INA, como ofrenda galáctica. Pero esta no accedió a ser sacrificada.
-¡Mi querida hija! Sé que es injusto. Nuestra existencia no tiene alternativa, deberás partir al planeta Xz. Ellos quieren tu alma. Pero ambos sabemos que nuestra dinastía es eterna. Y no hay poder en la galaxia que pueda contra ti. –dijo el rey KA en tono de súplica de frente a su hija.
-¡No, padre! No haré tamaña osadía y sacrificio, los aldeanos solo son parte del pueblo y yo soy la heredera al trono. ¡Que venga vuestro monstruo y devoraos a quien quiera! Si el Dios Boro lo ordena. Que se haga su voluntad. –exclamó INA con pasión apuntando su índice hacia el lago del sacrificio.
-¡Pero hija mía! ¿Por qué le has dado la espalda a tu pueblo?  ¿En qué momento has inclinado tu alma a la avaricia y el poder? –dijo el anciano con los ojos llorosos.
Pero INA no respondió a las suplicas de su padre y sonrió diabólicamente mientras los aldeanos eran desollados vivos, por la dentadura ensangrentada del monstruo, a orillas del Ulelek.
INA, la maligna princesa solo quería mantener el trono de su padre y ser la única heredera de todo Quaoar. Ante tal negación y soberbia de la soberana, los habitantes del planeta Xz invocaron a su propio dios “IKUTA” y arrojaron una maldición a la princesa y a todo el reino de Quaoar: “La malavenida furia de IKUTA cayó sobre el reino del Rey KA, sin clemencia y sin perdón…” IKUTA descendió del cielo magro y se posó frente al bello cuerpo  de INA, apuntó su lanza contra la princesa y le dijo:

¡Navegaras mileños tras mileños por los mares del universo!
Serás eterna en la oscuridad;
 Y por tu egoísmo vivirás y morirás día a día, sol a sol;
Y de aquella bestia que habita en tu reino
Que infame tragedia ha traído a los aldeanos;
Te condeno a llevarla en tu vientre por toda la eternidad.

El rey KA, al enterarse de la maldición que azotaría a su pueblo de aldeanos y a su hija la princesa INA, no tuvo más opción que condenarla al exilio. Ordenó a un grupo de sirvientes preparar una nave NODRIZA3 del imperio Quaoriano:
-¡”Hija mía debes irte, la maldición caerá en tu cuerpo y en todo el pueblo”!
Pero INA estaba llena de furia y  de rencor por lo sucedido. Al ver que su padre preparaba la nave tripulada con soldados Quaorianos se enfrentó ante el rey y lo ahorco hasta la muerte.
Ante tal situación los soldados Quaorianos salieron detrás de INA, disparando enérgicamente con sus pistolas neutrónicas, ésta logro subirse a la nave y despegó raudamente. Los tripulantes al ver lo sucedido, sintieron miedo de la princesa y obedecieron sin protestar. Los aldeanos se quedaron sin gobernante, siguiendo las órdenes y sacrificios que el Dios Boro invocaba para alimentar a la bestia de Ulelek. La nave NODRIZA3 se perdió fugazmente en el universo, de la  maligna INA y su tripulación no se supo más;  mientras reinaba la ignominia y la infamia subyugaba a los aldeanos en todo Quaoar…]        




3.

EL DESENLACE

No hay elementos que nos indiquen presencia de habitantes Quaorianos en la nave NODRIZA3 –exclamó Zenón mientras encendía un habano galáctico purificado –, si viene cierto, hemos revisado una y otra vez las cámaras satelitales y los Drones de investigación no han encontrado ningún cadáver o material orgánico de ese planeta, ¿Es esto posible?
-¡Tal vez! –Respondió Trifón Zeta, cruzando sus brazos tras su cabeza–, quizás el fantasma se esfumó. Después de todo,  son ciento nueve años. Cualquier cosa puede pasar.
-Ah, ¿Qué? Eso no es del todo correcto. –se pronunció Arsenio enfáticamente, mientras Damián engullía un trozo de pollo frito. –Es probable que exista al algún lugar de la nave que no estemos revisando bien.
-¡Tú crees! –ululó Damián con la boca llena.  
-¡Pero los Drones han hecho la inspección! –agregó Zenón.
-Si lo sé, capitán, pero en ciertas ocasiones se han producido errores en la inspección de los Drones, quizás sea necesario volver. –reiteró con seguridad Arsenio.
El capitán se quedó pensativo por un momento, luego agrego:
-¡Esta bien! Tienes razón. Prefiero salir de toda duda –Zenón hablo por el fonovisor de brazo–: ¡Atención! Llamando a central. Solicito autorización de vuelo de nave de expedición [L1] con rumbo a nave NODRIZA3, situación: posible material orgánico no encontrado por los Drones; Repito, posible material… Operadora: Autorización concedida capitán Zenón. –gracias central.
-¡Qué bien mi hermano! ¡Tendremos acción! –chilló bravuconamente Trifón Zeta dando palmaditas en las espaldas de los científicos.
Todos rieron al mismo tiempo, mientras se subían al [L1].
La nave NODRIZA3 lucia imponente en medio del espacio, las estrellas, constelaciones y galaxias se difuminaban a lo lejos dando el aspecto de una neblina sepulcral que solo el vacío puede acallar. La nave estaba compuesta de tres partes: una principal donde estaba el centro de mando, una segunda elaborada de un cuerpo cónico y puntiagudo; y la tercera parte de forma oval y cilíndrica; todo en su conjunto daba la sensación que fuera una gran arma flotante metaloide. El [L1] aterrizó en el hangar principal del centro de mando de la nave NODRIZA3, sin ningún percance estelar aparente.
La computadora central del coloso clamoreó por cada habitación, tenebrosamente, mientras los científicos se deslizaban por los pasadizos oscuros en dirección al centro de mando principal. –“Bienvenidos extranjeros. Mi nombre es Artemisa, computadora central de la nave  NODRIZA 3, a sus órdenes”
-¡Hu! ¡hu! ¡Qué macabra voz de esta señora, he! Ciento nueve años de abandono ¡Quizás le falta un buen macho mi amigo! –Dijo Trifón Zeta burlonamente.

-¡Cállate la boca Trifón! –murmuró con rabia en los dientes Arsenio Dalaras.
-¡No pierdan la línea! Atento a mis pasos muchachos. –interrumpió Zenón algo compungido.
-¿Damián, porque estas tan callado? –preguntó Trifón.
-¡Por idiotas como tú! –respondió Damián Lemonis sin vacilaciones.
-¡Cállense los dos! –replicó Arsenio sentenciando el silencio.
-¡Ya estamos por llegar! Atención muchachos. –Exclamó el capitán Zenón –preparen sus armas.
Los astronautas prepararon sus fundíbulos de corto alcance, sujetándolos firmemente con ambas manos,  mientras marchaban decididos paso a paso. El respirar agonizante de los científicos se escuchaba tras la humedecida escafandra. Trozos de cables en descomposición, fierros enredados de un extraño metal y un extraño líquido acuoso y verdoso escurría por los pasadizos de la nave. Las habitaciones abandonadas con algún que otro monitor encendido daba una sensación lúgubre de soledad, el tibio viento y un olor nauseabundo de putrefacción se esparcía por los conductos de ventilación.  
-¡Qué asco! ¿De dónde proviene ese repugnante olor? –preguntó Damián con el rostro desfigurado.
-¡De tu trasero! –se burló Trifón.
-¡Aja! He. ¡Muy gracioso, no! ¡Veo que la estupidez mantiene intacto tu sentido del humor! –Respondió Damián Malhumorado –, espero que tu cerebro este igual de ejercitado.
Trifón zeta le mostró sus dientes apretados en señal de desagrado.
-¡Ah, ya, tranquilos muchachos! –refunfuñó Arsenio mientras sostenía la linterna.
Los científicos apuntaban sus armas mientras caminaban en silencio por el corredor. Un trozo de la nave descompuesto se desprendía de la techumbre hidráulica, el líquido se esparcía escurridizo por toda la estructura.
-¡Atención! Llamando al líder de escuadrón capitán Zenón C. Tenemos noticias del planeta Quaoar. Un Dron de expedición nos informa que el planeta se encuentra deshabitado y no hay rastros del  rey KA, ni los aldeanos. –sonó el fonovisor del brazo del capitán.
-¡Que extraño señor! –dijo Arsenio mitad preocupado mitad aliviado–, apostaría mi equipo de salvamento a que la princesa escapó de ese horrible planeta.
-¿Abortaremos la misión señor? Sería bueno regresar a la central por unos refrescos. –señaló Damián con miedo en su rostro.
-Nadie abortará –sentenció Zenón –, es necesario investigar que paso aquí. Necesitamos entregar el reporte de esta nave. Así lo señala el protocolo, hasta que esta intriga no esté resuelta, no podremos volver a la central AZN5.
Los jóvenes científicos se miraron angustiosamente, conmocionados por la decisión del capitán, todos intentaban distraerse, pero en su interior sabían que algo no andaba bien. Cada vez la nave se hacía más grande, más  fría e horripilante, en cada paso que avanzaba el escuadrón por la oscuridad su angustia crecía; la estructura metálica fue tomando un tono grisáceo y verdoso opaco, como la madreselva Quaoriana que alguna vez lucio frondosa en el planeta enano.
¡Señor, puede ver eso! Aquellas aberturas. Parecen cargas de explosiones, quizás algún tripulante intentó usar su arma, pero de cadáver ni hablar, son señales, quizás huían de algo señor.  –explicó Arsenio mesuradamente.
-Es muy probable, ¡Manténgase alerta soldado! –susurró en voz baja Zenón.
Los astronautas llegaron al final del corredor y subieron las escaleras hacia la cabina de mando central del NODRIZA3, el piso y la habitación estaba repleta de musgos selváticos, los científicos caminaron con precaución.
-Señores, enciendan sus rastreadores telúricos, quiero estar al tanto de cualquier movimiento extraño y, ¡Por los satélites de Júpiter! No se les ocurra perderse. Este coloso es espeluznante y te atrapa. –dijo Zenón preocupado y sintiendo miedo por primera vez. Los astronautas obedecieron sin preámbulos.
-Capitán será necesario dividirnos. Debemos hacer guardia en el umbral de la cabina del bloque D. –propuso Arsenio.
-¡OK!, ¡Esta bien! Arsenio y Trifón se quedaran en la puerta del bloque D. Usted Damián me acompañará a inspeccionar la cabina. –decretó Zenón apresuradamente.
-Capitán mi rastreador telúrico está parpadeando. –Exclamó Trifón Zeta con un nervio descontrolado –, señor, algo se acerca, es muy grande, esta oscuro nos está asechando.
-¡Mantenga la calma! Dígame todo lo que suceda.
-Capitán hay un olor nauseabundo, es horripilante, una neblina viene hacia nosotros, no sabemos que puede ser, el terror nos invade; Arsenio esta atónito, sin poder de reacción, creo que la neblina es paralizante, señor, no podemos movernos, dígale a mi esposa e hijos que los amo, vayan con este mensaje a la tierra y que Dios se apiade de nuestras almas… –dijo Trifón en un último y alargado suspiro mientras rezaba.
La bestia de Ulelek se deslizó hasta las piernas de Arsenio y lo atravesó con su mandíbula filosa y puntiaguda de hito a hito. Un chorro de sangre callo en la cara de Trifón que paralizado miraba como el científico era desollado por la abominable bestia, luego empalo el cuerpo aún con vida en  sus filosos colmillos y desprendió cientos de tentáculos que succionaba los restos de carne y de piel esparcidos por doquier, del vientre de la bestia se desprendían unos paracitos que devoraban el musgo y todo material orgánico existente. Arsenio suplicó a la bestia que lo matara de una vez, y esta accedió, sus tentáculos se deslizaron por sus extremidades triturándolo y succionando seguidamente. Los parásitos se acercaron al cuerpo paralizado de Trifón y de los pies lo deslizaron hacia el vientre de la bestia que desprendió un líquido acido verdoso que licuo el cuerpo en cuestión de minutos. Los tentáculos subieron por el borde de la escalera, y agarro la cabeza de Damián, la enrolló serpenteadamente y luego la cercenó con su filoso colmillo. El capitán Zenón  disparó su arma tres veces hacia los tentáculos y boca de la bestia pero esta ni se inmutó, rendido se cobijó en una esquina y habló por el fonovisor de brazo:
¡Llamando a la central ANZ5! ¿Me copian? Hemos sido atacados por la bestia de Ulelek, ¡URGENTE! Deben destruir nave NODRIZA3, ¿Me copian? Ha muerto todo el escuadrón
¿Me copian?... Todo quedo en silencio un instante, luego una interferencia por el fonovisor y una voz de ultratumba, exclamó detrás de aullidos y gritos de dolor: “SOY INA, PRINCESA DEL DIÓS BORO, Y EN ESTA NAVE NO HAY NINGÚN SOBREVIVIENTE”

FIN


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