EL DESCUBRIMIENTO
La máquina proyectora térmica parpadeaba rutilantemente en
el oscuro vacío de la habitación, comenzó a buscar sobrevivientes en la nave
NODRIZA3, su espectro de luz se
deslizaba en línea horizontal y vertical por todo el apartamento de la nave de
la Realeza Quaoriana. Uno de los científicos investigadores el señor:
Zenón Caristeas; acompañado de un grupo
de astrofísicos llevaba un tiempo en la búsqueda de sobrevivientes en las
inmediaciones de la órbita de Nibíru, revisaban cada lugar oculto de las naves
abandonadas, esperando hallar algún tripulante con vida:
-¡Zenón! ¡Venga aquí por favor! –habló uno de los
astronautas mientras apuntaba con su linterna en la oscura habitación.
El respirar tétrico y afligido se escuchaba detrás de la
escafandra húmeda de los astronautas.
-¡Allí! Justo ahí, puedo ver una cápsula criogénica Señor,
es de aquellas que reportaron perdida desde la central. –dijo Arsenio.
-¡Vaya a investigar cabo! ¿O le da miedo? –Agregó Damián
burlándose.
-¡De ninguna manera señores! Para esto y mucho más fui
entrenado varios años–replicó Arsenio con orgullo.
Los astronautas se acercaron lentamente a la cápsula
criogénica, su aspecto era cilíndrico y alargado, en la superficie yacía la
escarcha de un gélido y frio aire fantasmal.
-¡Cielos Santos señor! Ve usted lo que mis ojos ven –dijo
Arsenio mirando de soslayo Zenón.
-¡Así es! –baladró Zenón en voz baja.
- Oh. Es una mujer. Tiene un aspecto joven. ¿Será la
princesa del planeta Quaoar? –preguntó Damián sin obtener respuesta.
-¡Es muy probable! Esta nave ha sido reportada perdida por
la realeza del planeta enano.
-¡Muy bien! Empaquen todo. Nos llevaremos la cápsula a la
central AZN5. Obtendremos ahí nuestras respuestas. –ordenó Zenón en tono de
mando y frunciendo sus gruesos labios.
2.
EL ENCUENTRO
La nave de expedición aterrizó en la Central Espacial AZN5,
sin ningún sobresalto aparente; las estrellas titilaban a lo lejos, la paz
reinaba en la galaxia.
-¡Atención central! , reportándose nave de expedición [L1]
de misión nave NODRIZA3, hallamos una cápsula criogénica con una mujer en su
interior, joven al parecer, solicito permiso para ser internada en la clínica
espacial. Operadora. –exclamó Zenón por
el fonovisor mientras se bajaba de la nave.
-Permiso concedido. –clamoreó una voz platinada.
Los astronautas trasladaron la cápsula a la clínica central
con la mujer en su interior. Al llegar las enfermeras se percataron que aquella
mujer tenía los rasgos de la realeza de Quaoar, su piel era de rosa
transparente y sus ojos de un azul verdoso profundo, su cuerpo perfectamente
proporcionado conjugaba con su pelo de oro cristalizado.
-¿Dónde estoy? –preguntó la princesa en voz baja y aturdida
mientras se acomodaba en la camilla.
-¡Buenos días! Usted se encuentra a salvo, en la central
espacial AZN5 –contestó la enfermera mientras le acomodaba la almohada –llegó
hace cuatro días, estaba exhausta, pero ya se encuentra bien, el capitán Zenón
la encontró en la nave NODRIZA3. ¡Oh! Que coincidencia, justo viene a
visitarla.
Entró el capitán acompañado de los tres astrofísicos y unas
rosas blancas en la mano. Las puso en una jarra de agua. Luego se presentó.
-¡Buenos días princesa! Soy el capitán Zenón Caristeas,
líder de expedición y ellos son: Arsenio Dalaras, astrofísico experto en
rescate y segundo al mando; Damián Lemonis nuestro astroquímico y Trifón
Zeta piloto mecánico de la nave de expedición
[L1]. Saluden muchachos.
-¡Encantada de conocerlos! Muchas gracias por salvarme
astronautas. Mi padre, el rey KA, del planeta Quaoar estará horrado de
agradecerles.
- ¡No hay de que…! –Respondió Zenón –es solo nuestro trabajo princesa. ¿Sabe usted
cuanto tiempo llevaba dormida? ¿Nadie le ha comentado aquello? –preguntó Zenón
levantando una de sus cejas con un aire de coqueteo y seriedad.
-¡No! –Respondió la princesa entre las sabanas–, su rostro color
rosa se ruborizo en suaves tintes color
guinda.
-lleva ciento nueve años en estado criogénico, que para
nosotros es una eternidad; los terrícolas más longevos pueden llegar a los
ciento cincuenta años fácilmente, tenemos una vida corta en comparación a la
suya, pues solo ha estado perdida un mes de un año del planeta Quaoar. Su nave
desvió el curso y navego sin rumbo fijo por la órbita de Nibíru.
¡Rayos! ¡Qué dramática situación! –masculló la princesa.
¿Sabe usted que ha pasado con la nave NODRIZA3? ¿Por qué
desvió tan dramáticamente su rumbo? Y lo más extraño… ¿Dónde está el resto de
su tripulación?
-No lo sé capitán, he olvidado todo. Solo recuerdo que me
llevaron a la nave NODRIZA3, un grupo de aldeanos y después solo veo la cara de
mi padre. Parecía preocupado. Pero más que eso…no puedo recordar –dijo la
princesa con la mirada gacha.
-¡Esta bien! Debe descansar ahora. –exclamó Zenón un poco
preocupado de la salud de la soberana.
En ese instante el monitor cardíaco comenzó a parpadear, una luz roja se apagaba y encendía en
señal de alerta, la línea de las pulsaciones se deshacía como una firma
nerviosa; los científicos pasmados ante tal panorama llamaron de urgencia a la
enfermera de turno; el rostro de la princesa pasó de rosa a un blanco que
trasparentaba los contornos de su cara, dejando ver sus huesos y vasos
capilares tras de la piel. Su cráneo parecía hincharse y achatarse a la vez en
una horripilante pulsación, como un globo a punto de reventar.
-¡Santo Cielos! –gritó Trifón zeta, sorprendido y asustado a
tal punto de esconderse detrás de una camilla de levitación.
-¡Mantengan la calma! –pronunció Zenón con voz estentórea.
-¡A un lado! –ordenó la enfermera –. Debemos estabilizar los
órganos más importantes. Si fallan ambos corazones la perderemos.
Los científicos retrocedieron varios pasos ataras y se
quedaron mudos observando a las enfermeras mientras reanimaban a la princesa
Quaoriana.
-¡Al Fin! Ya está. Su primer corazón se encuentra estable.
El segundo tendrá que esperar. Sin él no podrá realizar sus funciones básicas.
Debemos esperar hasta que se recupere. Por mientras estará en un coma profundo.
Desde luego necesitará descanso señores. –dijo la enfermera superiora haciendo
una mueca con la boca.
-¿Cuándo estará lista? –Preguntó Zenón –, necesitamos
interrogarla para el reporte de rescate y expedición del [L1]. La central nos
exige el informe de protocolo.
-¡Lo siento señores! No estoy en condiciones de entregar un
día o fecha exacto, en estos casos solo hay que esperar… –replicó la superiora.
Los científicos se miraron consternados y preocupados por la
actual situación de la princesa, y sin más preámbulos abandonaron la sala de
recuperación.
2b.
EL TRANCE
(En un Sueño Profundo…)
[Un grupo de aldeanos observaban el sol naranja purpurino
que se dejaba caer tras el horizonte rojizo del lago Ulelek del planeta Quaoar.
Los habitantes, de cuerpos selváticos y piel árida admiraban la grandeza del
rey KA, un Quaoriano guerrero de la segunda dinastía de los recolectores
imperialistas. Su hija, la princesa INA, era la única heredera de la última
dinastía. El trono debía traspasarse en la ceremonia del primer ciclo estelar
del planeta plutoniano. Quaoar tenía un solo dios “Boro” que sometía a los
aldeanos a horripilantes sacrificios. A orillas del lago Ulelek emergía una
gran bestia innombrable con dentadura filosa y poderosos tentáculos. Boro
ordenaba los macabros sacrificios, mientas la bestia desollaba vivo a los
aldeanos para luego ser devorados. El rey KA, ante tamaña abominación solicitó
la ayuda de los habitantes del planeta Xz, en las inmediaciones de la órbita de
Nibíru, KA acepto la ayuda de los Dioses Niburianos, pero a cambio de ello pidieron
el alma de la princesa INA, como ofrenda galáctica. Pero esta no accedió a ser
sacrificada.
-¡Mi querida hija! Sé que es injusto. Nuestra existencia no
tiene alternativa, deberás partir al planeta Xz. Ellos quieren tu alma. Pero
ambos sabemos que nuestra dinastía es eterna. Y no hay poder en la galaxia que
pueda contra ti. –dijo el rey KA en tono de súplica de frente a su hija.
-¡No, padre! No haré tamaña osadía y sacrificio, los
aldeanos solo son parte del pueblo y yo soy la heredera al trono. ¡Que venga
vuestro monstruo y devoraos a quien quiera! Si el Dios Boro lo ordena. Que se
haga su voluntad. –exclamó INA con pasión apuntando su índice hacia el lago del
sacrificio.
-¡Pero hija mía! ¿Por qué le has dado la espalda a tu
pueblo? ¿En qué momento has inclinado tu
alma a la avaricia y el poder? –dijo el anciano con los ojos llorosos.
Pero INA no respondió a las suplicas de su padre y sonrió
diabólicamente mientras los aldeanos eran desollados vivos, por la dentadura
ensangrentada del monstruo, a orillas del Ulelek.
INA, la maligna princesa solo quería mantener el trono de su
padre y ser la única heredera de todo Quaoar. Ante tal negación y soberbia de
la soberana, los habitantes del planeta Xz invocaron a su propio dios “IKUTA” y
arrojaron una maldición a la princesa y a todo el reino de Quaoar: “La
malavenida furia de IKUTA cayó sobre el reino del Rey KA, sin clemencia y sin
perdón…” IKUTA descendió del cielo magro y se posó frente al bello cuerpo de INA, apuntó su lanza contra la princesa y
le dijo:
¡Navegaras
mileños tras mileños por los mares del universo!
Serás eterna en
la oscuridad;
Y por tu egoísmo vivirás y morirás día a día,
sol a sol;
Y de aquella
bestia que habita en tu reino
Que infame
tragedia ha traído a los aldeanos;
Te condeno a
llevarla en tu vientre por toda la eternidad.
El rey KA, al enterarse de la maldición que azotaría a su
pueblo de aldeanos y a su hija la princesa INA, no tuvo más opción que
condenarla al exilio. Ordenó a un grupo de sirvientes preparar una nave
NODRIZA3 del imperio Quaoriano:
-¡”Hija mía debes irte, la maldición caerá en tu cuerpo y en
todo el pueblo”!
Pero INA estaba llena de furia y de rencor por lo sucedido. Al ver que su padre
preparaba la nave tripulada con soldados Quaorianos se enfrentó ante el rey y
lo ahorco hasta la muerte.
Ante tal situación los soldados Quaorianos salieron detrás
de INA, disparando enérgicamente con sus pistolas neutrónicas, ésta logro
subirse a la nave y despegó raudamente. Los tripulantes al ver lo sucedido,
sintieron miedo de la princesa y obedecieron sin protestar. Los aldeanos se
quedaron sin gobernante, siguiendo las órdenes y sacrificios que el Dios Boro
invocaba para alimentar a la bestia de Ulelek. La nave NODRIZA3 se perdió
fugazmente en el universo, de la maligna
INA y su tripulación no se supo más; mientras reinaba la ignominia y la infamia
subyugaba a los aldeanos en todo Quaoar…]
3.
EL DESENLACE
No hay elementos que nos indiquen presencia de habitantes
Quaorianos en la nave NODRIZA3 –exclamó Zenón mientras encendía un habano
galáctico purificado –, si viene cierto, hemos revisado una y otra vez las
cámaras satelitales y los Drones de investigación no han encontrado ningún
cadáver o material orgánico de ese planeta, ¿Es esto posible?
-¡Tal vez! –Respondió Trifón Zeta, cruzando sus brazos tras
su cabeza–, quizás el fantasma se esfumó. Después de todo, son ciento nueve años. Cualquier cosa puede
pasar.
-Ah, ¿Qué? Eso no es del todo correcto. –se pronunció
Arsenio enfáticamente, mientras Damián engullía un trozo de pollo frito. –Es
probable que exista al algún lugar de la nave que no estemos revisando bien.
-¡Tú crees! –ululó Damián con la boca llena.
-¡Pero los Drones han hecho la inspección! –agregó Zenón.
-Si lo sé, capitán, pero en ciertas ocasiones se han producido
errores en la inspección de los Drones, quizás sea necesario volver. –reiteró
con seguridad Arsenio.
El capitán se quedó pensativo por un momento, luego agrego:
-¡Esta bien! Tienes razón. Prefiero salir de toda duda
–Zenón hablo por el fonovisor de brazo–: ¡Atención! Llamando a central.
Solicito autorización de vuelo de nave de expedición [L1] con rumbo a nave
NODRIZA3, situación: posible material orgánico no encontrado por los Drones;
Repito, posible material… Operadora: Autorización concedida capitán Zenón.
–gracias central.
-¡Qué bien mi hermano! ¡Tendremos acción! –chilló
bravuconamente Trifón Zeta dando palmaditas en las espaldas de los científicos.
Todos rieron al mismo tiempo, mientras se subían al [L1].
La nave NODRIZA3 lucia imponente en medio del espacio, las
estrellas, constelaciones y galaxias se difuminaban a lo lejos dando el aspecto
de una neblina sepulcral que solo el vacío puede acallar. La nave estaba
compuesta de tres partes: una principal donde estaba el centro de mando, una
segunda elaborada de un cuerpo cónico y puntiagudo; y la tercera parte de forma
oval y cilíndrica; todo en su conjunto daba la sensación que fuera una gran
arma flotante metaloide. El [L1] aterrizó en el hangar principal del centro de
mando de la nave NODRIZA3, sin ningún percance estelar aparente.
La computadora central del coloso clamoreó por cada
habitación, tenebrosamente, mientras los científicos se deslizaban por los
pasadizos oscuros en dirección al centro de mando principal. –“Bienvenidos
extranjeros. Mi nombre es Artemisa, computadora central de la nave NODRIZA 3, a sus órdenes”
-¡Hu! ¡hu! ¡Qué macabra voz de esta señora, he! Ciento nueve
años de abandono ¡Quizás le falta un buen macho mi amigo! –Dijo Trifón Zeta
burlonamente.
-¡Cállate la boca Trifón! –murmuró con rabia en los dientes
Arsenio Dalaras.
-¡No pierdan la línea! Atento a mis pasos muchachos.
–interrumpió Zenón algo compungido.
-¿Damián, porque estas tan callado? –preguntó Trifón.
-¡Por idiotas como tú! –respondió Damián Lemonis sin
vacilaciones.
-¡Cállense los dos! –replicó Arsenio sentenciando el
silencio.
-¡Ya estamos por llegar! Atención muchachos. –Exclamó el
capitán Zenón –preparen sus armas.
Los astronautas prepararon sus fundíbulos de corto alcance, sujetándolos
firmemente con ambas manos, mientras
marchaban decididos paso a paso. El respirar agonizante de los científicos se
escuchaba tras la humedecida escafandra. Trozos de cables en descomposición,
fierros enredados de un extraño metal y un extraño líquido acuoso y verdoso
escurría por los pasadizos de la nave. Las habitaciones abandonadas con algún
que otro monitor encendido daba una sensación lúgubre de soledad, el tibio
viento y un olor nauseabundo de putrefacción se esparcía por los conductos de
ventilación.
-¡Qué asco! ¿De dónde proviene ese repugnante olor?
–preguntó Damián con el rostro desfigurado.
-¡De tu trasero! –se burló Trifón.
-¡Aja! He. ¡Muy gracioso, no! ¡Veo que la estupidez mantiene
intacto tu sentido del humor! –Respondió Damián Malhumorado –, espero que tu
cerebro este igual de ejercitado.
Trifón zeta le mostró sus dientes apretados en señal de
desagrado.
-¡Ah, ya, tranquilos muchachos! –refunfuñó Arsenio mientras
sostenía la linterna.
Los científicos apuntaban sus armas mientras caminaban en
silencio por el corredor. Un trozo de la nave descompuesto se desprendía de la
techumbre hidráulica, el líquido se esparcía escurridizo por toda la
estructura.
-¡Atención! Llamando al líder de escuadrón capitán Zenón C.
Tenemos noticias del planeta Quaoar. Un Dron de expedición nos informa que el
planeta se encuentra deshabitado y no hay rastros del rey KA, ni los aldeanos. –sonó el fonovisor
del brazo del capitán.
-¡Que extraño señor! –dijo Arsenio mitad preocupado mitad
aliviado–, apostaría mi equipo de salvamento a que la princesa escapó de ese
horrible planeta.
-¿Abortaremos la misión señor? Sería bueno regresar a la
central por unos refrescos. –señaló Damián con miedo en su rostro.
-Nadie abortará –sentenció Zenón –, es necesario investigar
que paso aquí. Necesitamos entregar el reporte de esta nave. Así lo señala el
protocolo, hasta que esta intriga no esté resuelta, no podremos volver a la
central AZN5.
Los jóvenes científicos se miraron angustiosamente,
conmocionados por la decisión del capitán, todos intentaban distraerse, pero en
su interior sabían que algo no andaba bien. Cada vez la nave se hacía más
grande, más fría e horripilante, en cada
paso que avanzaba el escuadrón por la oscuridad su angustia crecía; la
estructura metálica fue tomando un tono grisáceo y verdoso opaco, como la
madreselva Quaoriana que alguna vez lucio frondosa en el planeta enano.
¡Señor, puede ver eso! Aquellas aberturas. Parecen cargas de
explosiones, quizás algún tripulante intentó usar su arma, pero de cadáver ni
hablar, son señales, quizás huían de algo señor. –explicó Arsenio mesuradamente.
-Es muy probable, ¡Manténgase alerta soldado! –susurró en
voz baja Zenón.
Los astronautas llegaron al final del corredor y subieron
las escaleras hacia la cabina de mando central del NODRIZA3, el piso y la
habitación estaba repleta de musgos selváticos, los científicos caminaron con
precaución.
-Señores, enciendan sus rastreadores telúricos, quiero estar
al tanto de cualquier movimiento extraño y, ¡Por los satélites de Júpiter! No
se les ocurra perderse. Este coloso es espeluznante y te atrapa. –dijo Zenón
preocupado y sintiendo miedo por primera vez. Los astronautas obedecieron sin
preámbulos.
-Capitán será necesario dividirnos. Debemos hacer guardia en
el umbral de la cabina del bloque D. –propuso Arsenio.
-¡OK!, ¡Esta bien! Arsenio y Trifón se quedaran en la puerta
del bloque D. Usted Damián me acompañará a inspeccionar la cabina. –decretó
Zenón apresuradamente.
-Capitán mi rastreador telúrico está parpadeando. –Exclamó
Trifón Zeta con un nervio descontrolado –, señor, algo se acerca, es muy
grande, esta oscuro nos está asechando.
-¡Mantenga la calma! Dígame todo lo que suceda.
-Capitán hay un olor nauseabundo, es horripilante, una
neblina viene hacia nosotros, no sabemos que puede ser, el terror nos invade;
Arsenio esta atónito, sin poder de reacción, creo que la neblina es
paralizante, señor, no podemos movernos, dígale a mi esposa e hijos que los
amo, vayan con este mensaje a la tierra y que Dios se apiade de nuestras almas…
–dijo Trifón en un último y alargado suspiro mientras rezaba.
La bestia de Ulelek se deslizó hasta las piernas de Arsenio
y lo atravesó con su mandíbula filosa y puntiaguda de hito a hito. Un chorro de
sangre callo en la cara de Trifón que paralizado miraba como el científico era
desollado por la abominable bestia, luego empalo el cuerpo aún con vida en sus filosos colmillos y desprendió cientos de
tentáculos que succionaba los restos de carne y de piel esparcidos por doquier,
del vientre de la bestia se desprendían unos paracitos que devoraban el musgo y
todo material orgánico existente. Arsenio suplicó a la bestia que lo matara de
una vez, y esta accedió, sus tentáculos se deslizaron por sus extremidades
triturándolo y succionando seguidamente. Los parásitos se acercaron al cuerpo
paralizado de Trifón y de los pies lo deslizaron hacia el vientre de la bestia
que desprendió un líquido acido verdoso que licuo el cuerpo en cuestión de
minutos. Los tentáculos subieron por el borde de la escalera, y agarro la
cabeza de Damián, la enrolló serpenteadamente y luego la cercenó con su filoso
colmillo. El capitán Zenón disparó su
arma tres veces hacia los tentáculos y boca de la bestia pero esta ni se
inmutó, rendido se cobijó en una esquina y habló por el fonovisor de brazo:
¡Llamando a la central ANZ5! ¿Me copian? Hemos sido atacados
por la bestia de Ulelek, ¡URGENTE! Deben destruir nave NODRIZA3, ¿Me copian? Ha
muerto todo el escuadrón
¿Me copian?... Todo quedo en silencio un instante, luego una
interferencia por el fonovisor y una voz de ultratumba, exclamó detrás de
aullidos y gritos de dolor: “SOY INA, PRINCESA DEL DIÓS BORO, Y EN ESTA NAVE NO
HAY NINGÚN SOBREVIVIENTE”
FIN
GTF
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