No.
¡Por favor! No –gritó el humano mientras un selenita introducía la lanza de
Ixion por su delgado cuerpo.
Esta
es su cuarta abducción, ya debemos acabar los experimentos. Este terrícola está
apto para habitar Ceres, de lo contrario estaremos infringiendo las normas del consejo Galáctico –dijo CEL 2
¡Está
bien! ¡Déjenlo! Por ahora –ordenó el líder de los selenitas, CEL 1. –; debemos
buscar cuanto antes al resto de los elegidos; así ordenó Ixion, y no arriesgaré
que el experimento se arruine por unos cuantos terrícolas ¡son la escoria de la
galaxia!
EL
selenita (CEL2) agarro con sus delgadas manos al terrícola y lo aparto del
cuarto de experimentación. Ordenó al
resto de la tripulación dejar al humano en el domicilio de donde se produjo la
abducción.
-¿Por
qué debemos habitar el Planeta Ceres con estos terrícolas de poco valor, Señor?
¡Si son viles y destructivos! –preguntó CEL 2 mientras sacaba a otro humanoide
de las capsulas criogénicas.
Porque
Ixion lo ordena. Y así será. Ya no
podemos conformarnos con dominar el planeta tierra. Necesitamos que los
terrícolas trasmitan nuestro “Macro-genoma”
al planeta Ceres. Y eso es lo que haré –dijo CEL 2 mientras alzaba la lanza
de Ixion con sus dos manos. El resto de
la tripulación se inclinó ante aquel acto de supremacía extraterrestre.
-¡Señor!
Esta listo el segundo terrícola ¿Quiere que lo preparemos? Es aquel que se
negaba a la abducción –preguntó CEL2, esperando un “NO” de respuesta. El
selenita sentía compasión por los terrícolas que experimentaban la horripilante
introducción de la lanza de Ixion. Los terrícolas al parecer no se daban cuenta
producto de los sedantes, del cambio drástico que generaba en su cuerpo la
lanza, adaptándolos con el Macro-genoma y de lo orgánicamente necesario para la
dominación del planeta Ceres.
-¡Tráiganlo
inmediatamente! ¡Póngalo ahí! En la mesa
quirúrgica. Lo atravesaré con mi gran lanza ¡Estos humanos son como gusanos de
Marte! ¡Son horripilantes! Acabemos pronto con este martirio.
CEL1
se preparaba tenazmente para atravesar al terrícola con su lanza cuando este
comenzó a parpadear.
-Señor.
Sus ojos ¡Mire! El terrícola al parecer está tratando de comunicar algo. ¡Qué
sensación más extraña! De sus pequeños
ojos se desprende una especie de armadura que los cubre, ¡pero es orgánica!
–exclamó CEL2 sorprendido por la extraña sensación que provocaba el parpadeo
del humano.
-¿Quizás
sea una forma de comunicación Señor? ¿Quiere que lo desconectemos? –el líder
CEL1 se quedó pensativo mirando al terrícola, la expresión de sus ojos le
ocasionaba una sensación horripilante, pero también a la vez, un deseo de
comprender la misteriosa expresión que el humano sostenía; pareciera que lo
miraba de frente y que buscaba por todos los medios decir algo.
-¡Esta
bien! ¡Desconéctelo! –ordenó el líder
CEL1. Algo nos querrá comunicar el espelúznate humanoide.
El
hombrecillo tenía la cara de un adolescente de unos catorce años, el pelo
castaño claro, ojos café claro y una tez de piel pálida como la nieve. Llevaba
un pijama celeste con rayas azules y un
semblante facial entre seriedad y
timidez. Su boca cerraba y abría casi impersuasiblemente, y su cansado parpadeo
desconcertaba mucho más a los selenitas.
-¡Nosotros
somos los selenitas del gran Ixion! Venimos del planeta Ceres en búsqueda de
ustedes. Necesitamos de su cuerpo para traspasar el Macro-genoma a las
siguientes generaciones –le dijo CEL2 al hombrecillo –; pero éste no respondió
de ninguna forma entendible al lenguaje extraterrestre.
¿Qué
diantres quiere este humanoide? ¿No logro entender este modo de expresión?
Solo
abre y cierra su boca. Mueve sus ojos y cabeza de un lado para el otro sin ningún
motivo aparente.
CEL2
¿Podemos utilizar la maquina codificadora para saber que dice el humano?
–preguntó CEL1 mientras miraba con asco los movimientos que el hombrecillo
hacía en la cama quirúrgica.
¡Si
señor! Pero demorará un poco la traducción. En esta especie de humanoides tan
primitivo es muy difícil la comunicación. Ni siquiera han llegado al desarrollo
de la telepatía aún, pero se espera que su evolución prospere. Por mientras
pueden ser utilizables para el cultivo del Macro-genoma
en el planeta Ceres.
-¡Pero
es extraño! –dijo el líder CEL1. Nunca había sentido esta sensación previo a
atravesar con mi lanza a un humano. Este es muy distinto, siento que tiene un
afán de expresión que lo hace diferente, es casi una sensación interplanetaria,
como si de algún modo estuviera
conectado a nosotros por una razón distinta a nuestro entendimiento.
-¡Señor!
Le confieso que he sentido la misma sensación. La tuve con el humano anterior.
Era su cuarta abducción y lo llevamos
devuelta a su hogar, jamás sabrá que es un elegido para traspasar nuestro Macro-genoma a las civilizaciones
venideras. Y es así como lo hemos hecho por mil años con el resto de su
especie. Cuando se agoten sus recursos naturales volveremos por ellos y los llevaremos
al planeta Ceres para comenzar una nueva rebelión –declaró CEL2 mientras veía
al hombrecillo serpentearse con más avidez en la cama quirúrgica.
-¡No!
–Protestó el líder CEL1 –: hay aquí algo más; presiento que éste terrícola hace
amagues de confesión ¿Será posible que los terrícolas guarden en su interior
información relevante de Ceres? ¿Por
qué hemos sido obligados por Ixion a someterlos a esta tortura, una y otra vez,
para hacerlos portadores del Macro-genoma de nuestras civilizaciones? Aquí hay
algo más. Estoy casi seguro –aseveró el líder selenita. Dígale a la tripulación
que acelere la maquina codificadora, necesito saber si estos humanoides
esconden algo más.
CEL2
hizo lo ordenado por su superior, y comenzó a agilizar a toda la tripulación de
la nave hiperespacial, la codificación de las expresiones orgánicas del humano
no tardarían en ser reveladas y adaptadas al dialecto extraterrestre. Por
mientras se encontraba haciendo guardia a los espasmódicos y desesperantes
movimientos del pequeño hombrecillo.
Un
sonido espectral clamoreo en tono agudo por la pantalla del visor de la nave,
la señal provenía del planeta Ceres.
-¡Señor,
Líder CEL1! –Dijo un selenita de guardia, mientras miraba el visor –, es el “Gran Ixion” llama de nuestro planeta. Quiere comunicarse
con usted.
El
“Gran selenita Ixion” apareció por el visor de la nave en pantalla completa.
Tenía un aspecto verdoso musgo con hoyuelos en sus delicadas mejillas, como
pequeños cráteres lunares, sus ojos eran un poco más ovalados que el resto de
los selenitas. Rasgo característico de la realeza invasora de Ceres. Sus brazos alargados serpenteaban
como tentáculos de pulpo.
-¡Oh,
“Gran Ixion” Señor de las galaxias!
–Espetó el Líder CEL1 en una sutil reverencia, mientras el resto de la
tripulación selenita se inclinaba –: ¿Cuáles son vuestras órdenes? Hemos estado
traspasando el Macro-genoma a los terrícolas como usted lo ha ordenado.
-¡Pues!
¿Cuánto tiempo falta para terminar la misión? –Preguntó el Gran Ixion
-No
mucho su excelencia. Pero ha surgido una interrogante. Nos disponíamos a
traspasar el Macro-genoma al último
de los terrícolas subyugados, cuando éste despertó y trato de comunicarse con
nuestra civilización. He ordenado utilizar la maquina codificadora para
descifrar la información que el terrícola quiere expresar, pero aún está en
procedimiento.
-¡No
importa lo que digan! –Exclamó el Gran
Ixion mientras se acercaba más a la
pantalla con una expresión de autoridad en sus ojos –; los humanos son solo pasajeros,
es una especie inútil que está destinada a extinguirse; pero su cuerpo esencial
para el traspaso del Macro-genoma
pues en ellos vive la información primitiva de donde nace nuestra raza
alienígena. Pero en nada mas importan, jamás podremos adaptarnos a ellos, es
una especie muy inferior a la nuestra.
-¡Señor,
Gran Ixion! Disculpe que lo contradiga su excelencia –dijo CEL1 –, pero aquel
terrícola es muy distinto a los otros, tiene una expresión en sus ojos que nos
hace familiar, presiento que tiene una información importante para nuestra
civilización…
-¡Cállese
la boca! –Interrumpió el Gran Ixion
al líder CEL1 –, he experimentado por mil años con estos terrícolas, y jamás,
jamás… ninguno de estos insectos humanoides han sido útiles, salvo para una cosa,
asegurar la supervivencia del Macro-genoma.
Le ordeno que utilice inmediatamente la lanza de Ixion en ese humano y traspase
el Macro-genoma, termine con esto de
una vez, y le aseguro que estos experimentos justificara nuestra sobrevivencia
en el planeta Ceres.
Ixion
desapareció lentamente del visor de la nave, todos los selenitas se quedaron
pasmados y pensativos por la orden del superior. Jamás en toda la historia de
los experimentos habían sentido tanta atracción por la fisionomía de los
humanos como aquel día, y menos de uno tan joven como el pequeño hombrecillo.
CEL2 preparó la camilla quirúrgica nuevamente, y los ojos del pequeño humano ya
no brillaban tanto, su luz interplanetaria se había esfumado, había perdido la
esperanza de comunicarse con los selenitas, como si entendiera todo lo ordenado
por el Gran Ixion; CEL2 toma la lanza
un poco dubitativo al comienzo, luego, atravesó al humano sin titubear, sus
ojos se fueron cerrando lentamente, mientras todos los selenitas se quedaron
alrededor de la camilla observando aquel humano que jamás volvería a ser el
mismo.
-¡Esta
bien! –Dijo CEL1 –, ya acabo todo, vayan a sus puestos y devuelvan a este
humano a su hogar. No habrá más abducciones por hoy. El traspaso del Macro-genoma ha finalizado. Jamás sabremos lo que intentaba
comunicar, en fin.
Un
selenita interrumpió abruptamente.
-¡Señor!
La máquina codificadora acaba de terminar el procedimiento.
-¡Es
un poco tarde! Pero tráigame el informe, solo por curiosidad quiero saber que
nos trataba de decir aquel terrícola. –Dijo el líder CEL1 con un ademan de
negatividad.
El
selenita obedeció y le trajo el informe de la maquina codificadora.
¡Oh,
Santas Galaxias! ¡Llamen a Ixion! ¡La infamia ha caído sobre nuestra
civilización! Mientras dejaba caer el informe en el suelo de la nave; su
contenido aseveraba lo siguiente: “No
soy humano, soy un selenita del futuro, el Macro-genoma
extinguirá el planeta Ceres, el último bastión de nuestra realeza”
GTF.

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